Opinión

Empleo: baja desocupación, más informalidad, menos trabajos buenos

Los últimos datos del Inegi muestran que la Población Económicamente Activa disminuyó durante noviembre del 2025 con respecto al año anterior. 

Los datos del Inegi más recientes muestran un mercado laboral más chico, más informal y con ingresos más planos Pexels
Los datos del Inegi más recientes muestran un mercado laboral más chico, más informal y con ingresos más planos Pexels

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de noviembre pasado y los Índices Globales de Personal y Remuneraciones de los Sectores Económicos (IGPERSE) de octubre del Inegi muestran un mercado laboral más chico, más informal y con ingresos más planos. La desocupación es baja, pero el empleo de calidad retrocede.

En noviembre, la Población Económicamente Activa (PEA) fue de 61.5 millones, 152 mil menos que en noviembre de 2024. La tasa de participación económica bajó de 60 a 59 por ciento. Las mujeres fueron las más afectadas: su ocupación cayó 440 mil y quedó en 24.3 millones, su participación retrocedió de 46.7 a 45.1 por ciento. Su desocupación subió a 714 mil, frente a 705 mil el año pasado. En los hombres, la ocupación aumentó en 278 mil y llegó a 35.5 millones, aunque su participación también bajó de 75.1 a 74.6 por ciento.

La Población No Económicamente Activa (PNEA): subió a 42.8 millones, 1.8 millones más en un año. 5.6 millones dicen estar disponibles para trabajar, pero no buscan empleo.

Por sectores, la mayor caída fue en Servicios Sociales (educación y salud-asistencia) donde perdieron su empleo 303 mil, entre ellos docentes, personal escolar, médicos, enfermeras, y empleados en hospitales, clínicas y guarderías. El sector Gobierno y organismos internacionales ganó 324 mil.

También se perdieron empleos en restaurantes y alojamiento (-223 mil), manufactura (-140 mil), sector primario (-86 mil), servicios diversos (-67 mil) e industria extractiva y electricidad (-32 mil). Mientras que crecieron en transportes y almacenamiento (+190 mil), comercio (+66 mil), servicios profesionales, financieros y corporativos (+41 mil) y construcción (+17 mil).

Los IGPERSE muestran que las remuneraciones medias reales subieron 3.8 por ciento, mientras el índice de personal ocupado cayó 0.7 por ciento. Subió el costo de la nómina y se recortó la plantilla.

La pirámide salarial se aplanó: los que ganan hasta un salario mínimo aumentaron 744 mil y llegaron a 25.8 millones (43.2 por ciento de los ocupados); los de 1 a 2 mínimos crecieron 1.2 millones. En cambio, los de más de 5 mínimos cayeron 20 por ciento (-111 mil) y hoy representan apenas 0.7 por ciento del personal ocupado. El rango de 3 a 5 salarios mínimos perdió 101 mil.

La desocupación es baja (2.7 por ciento o 1.6 millones), pero la calidad del empleo se deterioró: informalidad 54.8 por ciento (32.8 millones), condiciones críticas 37.5 por ciento (desde 34.5 por ciento) y subocupación 7.2 por ciento (4.3 millones). El ingreso de muchos hogares se sostiene con transferencias: 18 por ciento del ingreso total (hasta 50 por ciento en los deciles pobres). Un hogar promedio recibe $4 mil 600 al mes; los multiprograma superan $13 mil 500.

En resumen: pérdida neta de empleos formales (-442 mil), que erosiona el ISR, con un déficit fiscal proyectado del 4.4 por ciento del PIB.

Para frenar lo que ocurre, el gobierno puede: (1) otorgar un incentivo temporal a la contratación formal en 3 a 5 salarios mínimos (cuotas o crédito fiscal por puesto neto creado y sostenido); (2) estimular la formalización con premio: simplificación real, menor costo de entrada y acceso preferente a crédito y compras públicas para quien se mantenga formal; (3) aplicar una política industrial selectiva en manufactura y servicios de alto valor, con compromisos verificables de empleo formal y capacitación.

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