CDMX

No sólo es contaminación: la contingencia ambiental se 'alimenta' de todos estos factores, según experto

El aumento de contingencias en el Valle de México no se explica sólo por la polución. También influyen criterios más estrictos, el crecimiento urbano y el calor, un fenómeno que difícilmente se resuelve con una sola medida.

La contaminación en la capital no para / Cuartoscuro
La contaminación en la capital no para / Cuartoscuro

La contingencia ambiental en el Valle de México no puede explicarse únicamente por la concentración de contaminantes. Así lo sostiene José Alberto Lara, director del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad de la Universidad Iberoamericana, quien advierte que detrás del incremento en las alertas hay una combinación de factores estructurales y ambientales.

En entrevista con Grupo Radio Fórmula, el especialista recordó que la situación en la década de los noventa llegó a niveles críticos, con escenas que hoy parecerían impensables. Aunque reconoce avances desde entonces, subraya que el problema persiste y se ha transformado.

Criterios más estrictos y más calor en la ciudad

Uno de los elementos que explica el aumento en las declaratorias, señaló, es el endurecimiento de los parámetros para activar la contingencia ambiental. Al elevar los estándares, es natural que el número de alertas crezca. Sin embargo, para el académico, esto no puede tomarse como una explicación suficiente ni como una justificación.

Aun considerando que hoy se cuenta con mejores herramientas de medición, hay otro componente que resulta determinante: el incremento de la temperatura en la ciudad.

El efecto “isla de calor” y el papel del ozono

El crecimiento urbano y la reducción de vegetación han intensificado el llamado efecto de isla de calor. Este fenómeno eleva la temperatura en zonas densamente urbanizadas y genera condiciones propicias para la formación de ozono, el principal contaminante involucrado en las contingencias recientes.

Aunque las alertas pueden activarse por partículas suspendidas o monóxido de carbono, en los últimos episodios el ozono ha sido el detonante más frecuente. Y su formación está directamente vinculada con el calor excesivo.

Para Lara, mientras la ciudad continúe expandiéndose sin planeación ambiental y se mantenga la pérdida de cobertura vegetal, las condiciones para nuevas contingencias seguirán presentes.

“Mi predicción es clara: tendremos más contingencias si no revertimos esa tendencia. La solución tiene que ver con tecnología, sí, pero también con la restauración de ecosistemas”, dijo.

Más allá del Hoy No Circula: industria, urbanismo y desigualdad verde

El especialista considera que medidas como el programa Hoy No Circula, que en su momento ayudó a disminuir emisiones, muestran signos de desgaste. A su juicio, centrar la responsabilidad en los automovilistas resulta insuficiente.

Propone que la presión se dirija también hacia las armadoras, con estándares de fabricación más rigurosos que obliguen a producir motores menos contaminantes. En otros países, apunta, existen normas más estrictas que inciden directamente en la calidad de los vehículos que circulan.

No obstante, el problema no termina en la industria automotriz. También influyen las refinerías, la planeación urbana y la distribución desigual de áreas verdes. Existe una referencia internacional que sugiere contar con al menos nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitante; en varias zonas del oriente de la capital esa meta está lejos de alcanzarse, mientras que en sectores de mayores ingresos sí se cumple.

“Hay una presión enorme sobre los suelos de conservación. Las desarrolladoras construyen más edificios sin considerar la necesidad de áreas verdes. Existe un parámetro internacional que sugiere contar con al menos nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitante. En el oriente de la ciudad esa cifra está muy lejos de alcanzarse”, informó.

La presión inmobiliaria sobre suelos de conservación y la reducción de espacios naturales profundizan la brecha ambiental. Para el académico, revertir esta tendencia es indispensable si se busca frenar la frecuencia de contingencias.

Finalmente, el experto planteó que alternativas como el teletrabajo deben analizarse con seriedad. Aunque pueden contribuir a reducir traslados, no representan una solución automática. La contaminación atmosférica, concluye, es un fenómeno complejo que requiere una estrategia integral: tecnología más limpia, regulación industrial efectiva y restauración de ecosistemas urbanos.

Raymundo Rangel Laguna es periodista e historiador con más de 15 años de experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Egresado de Comunicación y Cultura e Historia y Sociedad Contemporánea por la UACM, con formación complementaria en el INAH. Actualmente forma parte de Grupo Radio Fórmula y se especializa en política nacional e internacional, deportes y montañismo. Ver más


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