'Vive' de la basura: el país que construye carreteras y edificios con plástico reciclado
Mientras en México menos del 10% de los residuos se recicla, este país de Asia, aprovecha más del 90% de su basura mediante un sistema de energía y economía circular.

Cuidar el medio ambiente representa uno de los mayores retos ante la problemática global derivada de la acumulación de residuos. Tan solo en México se generan diariamente 102,895 toneladas de basura; de estas, se recolecta el 83.93% y el 78.54% se deposita en sitios de disposición final, mientras que apenas el 9.63% se recicla, de acuerdo con datos oficiales.
Frente a este panorama, existen países que se han convertido en referente por sus modelos eficientes de gestión de residuos, como es el caso de Singapur.
Este país se ha consolidado como uno de los sistemas más avanzados a nivel mundial, al implementar un modelo que combina la incineración controlada, el reciclaje y la reutilización de materiales, con el objetivo de reducir al mínimo el uso de vertederos.
Con una población que supera los seis millones de habitantes y una limitada disponibilidad de suelo, Singapur enfrenta importantes desafíos para la disposición final de residuos.
Ante ello, más del 90% de la basura generada diariamente es incinerada en plantas especializadas, lo que permite, además, la generación de energía eléctrica y calor para abastecer parte de la ciudad.
Los residuos sólidos restantes son trasladados a instalaciones de confinamiento controlado, entre las que destaca una isla artificial diseñada como vertedero, cuya capacidad permite un almacenamiento a largo plazo.
Singapur convierte desechos en recursos
El sistema también prioriza el aprovechamiento de los desechos. Las cenizas resultantes de la incineración son tratadas y combinadas con otros materiales para la fabricación de bloques y elementos de construcción.
Asimismo, ciertos plásticos reciclados se utilizan como insumo para la producción de materiales alternativos al asfalto en la construcción de carreteras.
De manera paralela, los residuos orgánicos y subproductos industriales, como grasas y lodos, son procesados para generar biocombustibles y energía destinada a diversas actividades industriales y residenciales.
Este modelo opera bajo estrictas normas ambientales y de limpieza urbana. En Singapur, arrojar basura en la vía pública puede derivar en sanciones económicas, además de programas de servicio comunitario para los infractores, lo que refuerza el cumplimiento de las normas.
Las autoridades destacan que la combinación de regulación, educación ambiental y tecnología ha permitido mantener altos estándares de limpieza y eficiencia en el manejo de residuos, posicionando a Singapur como un referente internacional en economía circular y sostenibilidad.
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Periodista sudcaliforniana enfocada en radio y televisión, apasionada por abordar temas relacionados con el medio ambiente y problemáticas sociales. Egresada de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Ganadora del Premio Estatal de Periodismo 2024 y del Premio Estatal de Periodismo en Derechos Humanos 2025. Ver más













