'Frutería Pepe' se despide de Polanco: gentrificación desplaza a negocio con 50 años de historia
La histórica Frutería Pepe, un comercio familiar con casi medio siglo en Polanco, enfrenta el cierre forzado tras el aumento de rentas y el avance de la gentrificación en la zona.

La emblemática Frutería Pepe de Polanco, un negocio tradicional que estuvo por décadas en la colonia y que conoció generaciones de clientes, anunció su salida del local que ocupaba tras casi 50 años de existencia. El fenómeno de la gentrificación, que eleva los costos de arrendamiento e impulsa nuevos desarrollos comerciales, ha puesto en jaque su permanencia en una de las zonas más exclusivas de Ciudad de México.
La encargada y heredera del negocio familiar, Sthefany Bonifacio, explicó que el arrendador exigió la entrega del inmueble para destinarlos a un restaurante, dejando a la tradicional frutería sin alternativa viable dentro de Polanco. El aumento desmedido de las rentas y la falta de opciones accesibles han limitado las posibilidades de reubicar el comercio en la zona.
Legado de barrio frente al embate inmobiliario
La historia de la Frutería Pepe se remonta a casi medio siglo atrás, cuando inició como un puesto ambulante en la vía pública antes de consolidarse en un local fijo. Sus propietarios la convirtieron con el paso de los años en un punto de referencia para vecinos que acudían por fruta fresca y trato cercano, resistiendo la llegada de cadenas comerciales y franquicias.
Conforme la zona conocida como Polanquito ha ido cambiando, el negocio familiar ha visto transformarse su entorno: restaurantes, bares de alto costo y comercios más rentables han ido desplazando poco a poco a los pequeños negocios de barrio, elevando los costos de operación y minimizando los espacios para los comercios tradicionales.
Gentrificación y sus efectos en el comercio tradicional
El fenómeno de la gentrificación en la Ciudad de México, que también ha impactado barrios como Roma y Condesa, ha disparado no solo los precios de la vivienda sino también de locales comerciales, provocando que pequeños emprendimientos pierdan su lugar histórico en áreas céntricas.
En el caso de la Frutería Pepe, la falta de mecanismos regulatorios que frenen el alza de rentas ha dejado a la familia con pocas opciones. Aunque han explorado posibilidades de reubicación, las cifras exigidas por otros locales en Polanco resultan inaccesibles, con rentas y requisitos financieros que no se ajustan a la realidad de un negocio de barrio.
Perspectivas y soluciones en puerta
Ante la situación, la familia Bonifacio ha buscado alternativas que les permitan continuar con su actividad, incluso evaluando regresar a un esquema más tradicional de venta ambulante o aceptar espacios ofrecidos en mercados públicos locales. Sin embargo, la falta de permisos para operar en la vía pública complica su regreso a un formato que en su origen les dio vida.
Clientes y vecinos han expresado su apoyo y lamentan la desaparición de un negocio que representaba no solo un punto de venta, sino también un vínculo comunitario que resistió décadas de cambios. La historia de la Frutería Pepe se ha convertido en un símbolo del impacto que la gentrificación tiene sobre los comercios de toda la ciudad, poniendo en evidencia la necesidad de políticas públicas que protejan la identidad y la diversidad económica de los barrios tradicionales.
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Raymundo Rangel Laguna es periodista e historiador con más de 15 años de experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Egresado de Comunicación y Cultura e Historia y Sociedad Contemporánea por la UACM, con formación complementaria en el INAH. Actualmente forma parte de Grupo Radio Fórmula y se especializa en política nacional e internacional, deportes y montañismo. Ver más













