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(VIDEO) Así fue mi ascenso al Popo: 'sin miedo frente a la lava y el rugir del coloso'

La chica que se atrevió a subir al cráter del Popocatépetl en marzo pasado reconoció que su decisión fue imprudente; sin embargo, considera que los riesgos existen en todos los aspectos de la vida.

Desde el corazón del Popocatépetl, así se ve desde su interior / Foto: N.M.B.N.
Desde el corazón del Popocatépetl, así se ve desde su interior / Foto: N.M.B.N.

Desde que se viralizó su ascenso al volcán Popocatépetl en marzo de 2025, la montañista de 40 años con 32 de experiencia, ha recibido tanto críticas como elogios por desafiar la prohibición y los riesgos del volcán. Algunos la califican de imprudente, mientras que otros reconocen la valentía y la conexión profunda que logró con la montaña.

El Popocatépetl, con su cumbre humeante, ha sido testigo de innumerables aventuras en el pasado. También de accidentes fatales y rescates arriesgados, porque es un volcán que impone respeto. En este contexto, ‘N.M.B.N.’ comparte su experiencia desde la base hasta el cráter, describiendo la intensidad de estar frente al coloso y cómo la montaña comunica su fuerza vital.

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Volcán Popocatépetl a la altura de "El Ventorrillo" / Foto Crédito N.M.B.N.

¿Polémica o valentía?

Muchos consideran imprudente tu ascenso, ¿cómo lo ves?

“Sí, es imprudente, pero la imprudencia existe en todos los aspectos de la vida. Desde usar una motocross hasta cocinar en casa: si colocas mal la olla exprés, te puede explotar, lastimar o incluso matar; cada acción tiene riesgos. La montaña no juzga; somos nosotros quienes podemos cometer errores y enfrentar las consecuencias. Morir haciendo lo que uno ama, reflexiona, es morir en plenitud, y cada quien decide cómo vivir y cómo afrontar su fin”.

Desde que se hizo público tu ascenso, ¿cómo han sido las reacciones?

“Desde que el video se viralizó, hubo opiniones de todo tipo. Algunos alpinistas criticaron que arriesgamos la vida, pero cada quien decide cómo vivir y enfrentar la muerte. Las acciones tienen consecuencias, y debemos aprender de nuestras propias experiencias. El respeto a las decisiones ajenas y la responsabilidad sobre las propias son claves para entender lo que implica un ascenso así”, agrega.

Cara a cara con Don ‘Goyo’

¿Cómo describirías la sensación de estar ahí, frente a un volcán activo?

“No existen palabras para describir la experiencia de estar dentro o cerca de un volcán activo. La lava, el rugir del Popocatépetl, el olor del azufre y el vapor emergente crean un momento donde solo existe el volcán y tú. No sentí miedo, solo una admiración profunda ante algo tan grandioso, vivo y comunicativo. Desde los árboles hasta los animales que se cruzan en el camino, todo parece hablar y advertir, como si la montaña guiara cada paso”.

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Momento en que el Popocatépetl lanza fumarolas, el ascenso de N.M.B.N. fue entre las 3 y 4 am / Foto Crédito: N.M.B.N.

¿Hubo momentos en los que temiste por tu seguridad?

“Nunca tuve miedo. Me preparo con seguridad y fe, y confío en que la montaña responde a nuestra energía. Si llevas negatividad, refleja tus bloqueos; si llevas armonía, entrega su fuerza. La montaña no daña; somos nosotros quienes podemos cometer errores y enfrentar sus consecuencias. Cada ascenso me enseñó a respetar su energía y mis propios límites para vivir plenamente la experiencia”.

La montaña como guía y vida

Para ti, ¿qué significa la montaña y por qué decidiste escuchar esa “llamada”?

“Las montañas son el inicio de la vida. Desde que se formó la Tierra, han dado origen a árboles, plantas, animales y agua que alimenta la vida. Aunque muchas criaturas desaparecieron, la montaña sigue dando vida y energía a su alrededor. Espiritualmente, reconozco a la Tierra como madre. La montaña me aconseja en momentos difíciles y me guía”, dice.

“Recuerdo un ascenso hace un año: estaba perdida en la noche bajo un aguacero y le pedí ayuda a la montaña. Un relámpago iluminó mi camino; sentí que el gran espíritu de la montaña me escuchaba. Para mí, la montaña no es solo un cúmulo de piedras, es un ser vivo que vibra y comunica su energía a través de árboles, viento y agua. Escucharla es escuchar la vida misma”, cuenta.

No obstante, no debemos olvidar que desde 1994 el volcán Popocatépetl se mantiene en constante actividad, y se han registrado cinco muertes relacionadas con intentos de ascenso. De acuerdo con la versión oficial del gobierno, el 30 de abril de 1996, cinco alpinistas perdieron la vida al rebasar la zona restringida y ser alcanzados por fragmentos incandescentes.

Por esa razón, está prohibido y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) invita a la población a respetar el perímetro de 12 kilómetros en relación al cráter, esto por los riesgos que representa para los seres humanos.

N.M.B.N reconoce que subir al Popocatépetl implica un riesgo real y que, en cierto sentido, es un acto de imprudencia; sin embargo, para ella va más allá de la simple audacia o el exhibicionismo: “es un diálogo con la vida, con el origen de todo lo que somos. Cada paso en sus arenales refleja nuestras decisiones y emociones. La montaña escucha, responde y enseña; su historia está marcada por la alegría y la tragedia, como todo en la vida. Quienes la respetan y la sienten con el corazón abierto encuentran en ella un espejo de la existencia y una lección sobre cómo vivir plenamente”. Mañana se publicará la segunda parte.

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