Parkinson: la UNAM revela el síntoma que puede alertar sobre esta enfermedad
Un estudio de la UNAM destaca cómo cambios en el sentido del olfato podrían indicar la presencia temprana de Parkinson, ofreciendo nuevas vías para un diagnóstico más oportuno y eficaz.

La enfermedad de Parkinson ha sido tradicionalmente reconocida por sus signos motores, como la lentitud en los movimientos, rigidez, temblores y problemas de equilibrio. No obstante, estos síntomas suelen aparecer cuando la degeneración neuronal ya está avanzada, lo que retrasa el diagnóstico y puede afectar la eficacia de tratamientos y ensayos clínicos. Por ello, identificar señales tempranas de la enfermedad es esencial para mejorar la atención y desarrollar terapias más efectivas.
Recientes investigaciones apuntan a que ciertas alteraciones olfativas podrían ser un marcador temprano de Parkinson. Estudios recientes, incluido el trabajo de la UNAM, muestran que la pérdida del olfato puede preceder los síntomas clásicos de la enfermedad incluso entre 4 y 20 años, lo que abre la puerta a nuevas estrategias de detección temprana.
La ciencia detrás de la detección temprana
Actualmente, el diagnóstico de Parkinson se complementa con enfoques biológicos que buscan reflejar la complejidad de la enfermedad. Uno de estos métodos es el sistema SynNeurGe, que combina:
- Syn: presencia o ausencia de alfa-sinucleína mal plegada en cerebro o líquido cefalorraquídeo.
- Neur: signos de neurodegeneración evaluados mediante neuroimagen avanzada.
- Ge: variantes genéticas patogénicas en genes como LRRK2, GBA y SNCA, entre otros.
Aunque esta clasificación ofrece una visión integral, su implementación es costosa y requiere infraestructura especializada. Por ello, los investigadores han buscado alternativas más prácticas, como las pruebas olfativas, que permiten evaluar de manera rápida y económica a personas con riesgo de desarrollar Parkinson.
Pruebas de olfato como herramienta de alerta
La pérdida de olfato crónica, o hiposmia, se ha identificado como un indicador predictivo confiable. Entre las pruebas más utilizadas destaca la Prueba de Identificación de Olores de la Universidad de Pensilvania (UPSIT), que consiste en identificar aromas microencapsulados al rascar la superficie de un folleto. Estudios a largo plazo muestran que la función olfativa disminuye significativamente en pacientes con Parkinson, incluso en edades tempranas.
Investigaciones recientes lideradas por Juan Li y Michael Schlossmacher han desarrollado la prueba NeuroScent, que selecciona siete aromas con alto poder discriminativo: regaliz, plátano, clavo, rosa, menta, piña y canela. La incapacidad de reconocer tres o más de estos olores se asocia fuertemente con Parkinson, ofreciendo un método más simple y preciso para la detección temprana.
La importancia de una evaluación integral
Aunque las pruebas olfativas son prometedoras, no reemplazan un diagnóstico completo. Su función es identificar individuos con mayor riesgo de Parkinson, complementando evaluaciones clínicas y neurológicas. Investigaciones en neurodegeneración, similares a las realizadas en Alzheimer, muestran que la pérdida del olfato es un síntoma temprano compartido entre enfermedades neurodegenerativas, reforzando la importancia de integrar múltiples herramientas diagnósticas para un abordaje más efectivo.
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Raymundo Rangel Laguna es periodista e historiador con más de 15 años de experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Egresado de Comunicación y Cultura e Historia y Sociedad Contemporánea por la UACM, con formación complementaria en el INAH. Actualmente forma parte de Grupo Radio Fórmula y se especializa en política nacional e internacional, deportes y montañismo. Ver más













