La Paz

La Animita de La Paz: la leyenda de un niño de 11 años que dio su vida para salvar a su padre

Es uno de los relatos más brutales de Baja California Sur, ocurrido cuando la ciudad de La Paz se encontraba sitiada por conflictos políticos.

Un relato marcado por el amor incondicional y el sacrificio entre un hijo y su padre / Rocío Martínez
Un relato marcado por el amor incondicional y el sacrificio entre un hijo y su padre / Rocío Martínez

Una de las historias más conmovedoras de La Paz, Baja California Sur, es la de La Animita, un relato marcado por el amor incondicional y el sacrificio entre un hijo y su padre.

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El niño de 11 años tomó una decisión desgarradora/ Foto: Redes.

De acuerdo con la recopilación de relatos del escritor Leonardo Reyes, en Mitos, leyendas y tradiciones sudcalifornianos, José Lino de Jesús Manríquez nació en 1855 en el pueblo de San Antonio, Baja California Sur. Fue el tercer hijo del matrimonio conformado por el militar José Miguel Manríquez y Esperanza Martínez.

En 1886, en medio de intensos conflictos políticos, José Miguel Manríquez participaba en la lucha contra Juan Napoleón Zerman, quien mantenía sitiada la ciudad de La Paz, apoyando al general Manuel Márquez de León.

Al frente de un pelotón de la guardia montada, Zerman hizo prisioneros a los tripulantes de los buques piratas Archibald Grace y Rebecca Adams, quienes fueron trasladados al puerto de Mazatlán para su posterior envío a la Ciudad de México.

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Se edificó una tumba en honor al pequeño/Foto: Redes

Tiempo después, nuevas revueltas sacudieron el territorio. El gobernador Antonio Pedrín fue derrocado por el general Pedro María Navarrete, quien cometió diversos atropellos contra la población y ordenó la captura de varios patriotas liberales. Entre ellos se encontraba el padre de José Lino. El militar Manríquez fue confinado en una pequeña celda y sometido a crueles castigos.

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Llevan veladoras para recordarlo/ Foto: Redes.

Con apenas 11 años de edad, José Lino visitaba a su padre para llevarle alimentos y fue entonces cuando presenció los abusos que los guardias cometían en su contra. El niño suplicó piedad por la vida de su padre, pero sus ruegos no fueron escuchados.

Al buscar piedad… encontró su condena

Al ver el sufrimiento del hombre que más amaba, José Lino tomó una decisión desgarradora: ofrecer su propia vida a cambio de la libertad de su padre. El trato fue aceptado por las autoridades, y el niño fue condenado como símbolo de sacrificio para lograr la liberación de José Miguel.

José Lino fue amarrado y arrastrado hasta perder la vida, mientras los prisioneros, incluido su padre, eran obligados a presenciar el acto. Como castigo final, José Miguel Manríquez fue forzado a cavar la tumba de su propio hijo.

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Un relato muy conocido en La Paz/ Foto: Redes.

Años más tarde, se edificó una tumba en honor al pequeño mártir, conocida como La Animita. Hasta el día de hoy, este sitio, ubicado en La Paz, es visitado por personas que acuden a dejar veladoras, juguetes y peticiones, convencidas de que el espíritu del niño concede milagros a través de su intercesión.

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