Puebla: esta es la famosa leyenda del callejón del muerto que no todos conocen
La leyenda del callejón del muerto guarda un relato oscuro en Puebla que pocos se atreven a contar y que sigue despertando misterio hasta hoy.

La leyenda del Callejón del Muerto en Puebla es uno de esos relatos que sobreviven al paso del tiempo y que aún hoy intrigan a locales y visitantes. Su historia se ha transmitido de generación en generación, consolidándose como parte del folclore del barrio de Analco, uno de los más antiguos y tradicionales de la ciudad.
El origen de la leyenda en Analco
Este famoso pasaje se ubica en la calle 12 Sur, entre la 3 y 5 Oriente. En 1875, el acaudalado Don Anastasio Priego se encontró con un asaltante en plena madrugada. La pelea terminó con una estocada al corazón del delincuente, quien murió en el sitio. Desde entonces, los vecinos afirmaron que el espíritu del ladrón rondaba el lugar, razón por la que se levantó una cruz blanca y se mandaron oficiar misas en su memoria.
A pesar de los rezos, los pobladores aseguraban que las apariciones continuaban. Con el tiempo, el lugar dejó de llamarse Callejón de Yllescas para convertirse en el Callejón del Muerto, un nombre que nació del temor y el respeto hacia lo que allí sucedía. La historia trascendió tanto que aún hoy es considerada una de las leyendas más inquietantes de Puebla.
El misterio creció cuando el sacerdote Francisco Ávila, mejor conocido como Panchito, fue llamado una noche para confesar a un hombre en el Templo de Analco. Al terminar, descubrió que aquel penitente no era un vivo, sino un alma en pena. El impacto fue tan fuerte que enfermó gravemente y murió poco después.
El Callejón del Muerto hoy
Ubicado en pleno barrio de Analco, a pocos pasos del Puente de Ovando, el callejón es visitado por turistas curiosos que buscan experimentar de cerca su atmósfera. Aunque muchos llegan por el morbo de la historia, otros aseguran sentir un aire pesado al caminar por ahí.
Vecinos actuales afirman que todavía se perciben vibras extrañas en el callejón, aunque el mayor miedo es debido a la inseguridad. “No pasó por ahí porque asaltan”, es el comentario más común que hay acerca del lugar.
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