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El consumo de bebidas rehidratantes en México, como Electrolit, se posiciona como una alternativa frente a refrescos y aguas azucaradas, cuya venta masiva en tiendas y supermercados motivó a legisladores del Partido Verde y del Partido del Trabajo a impulsar una reforma que elimine sus privilegios fiscales, pues esta práctica equivale a la evasión fiscal por más de tres mil millones de pesos.
“Se les debe gravar con IVA y IEPS, igual que el resto de las bebidas endulzadas con las que compite en el mercado”, argumentaron
En entrevista en Grupo Fórmula, con Javier Risco, el analista económico José Yuste destacó la relevancia del tema y las consecuencias que esto tiene.
“Lo que estamos viendo con estos sueros rehidratantes es que ya son prácticamente sustitutos de refrescos. Realmente ya no son solo la parte terapéutica, ya no son solamente medicinales, y entonces están compitiendo de tú a tú con toda la bebida endulzante, pero con las enormes ventajas de estar clasificados como medicamentos”, argumentó
Señaló que, al estar considerados como ‘fármacos’, estos productos se encuentran exentos tanto del Impuesto al Valor Agregado (IVA) como del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
“Es una enorme ventaja: el 16 por ciento de IVA no se paga, y tampoco el IEPS que ahora se discute que va a aumentar. Así que lo que vemos puede incluso ser competencia desleal”, apuntó Yuste
La modificación al estatus legal de bebidas autodenominadas ‘sueros orales’, como Electrolit, permitiría sumar más de 5 mil millones de pesos a las arcas públicas cada año, de acuerdo con estimaciones de la propia Cámara de Diputados, además de que se integraría a la nueva tasa de 3.08 pesos por litro fijada en el IEPS a partir de 2026.
El argumento central de la iniciativa presentada, es que este tipo de bebidas contienen altos niveles de azúcar y se comercializan en cafeterías, conciertos y tiendas de conveniencia, sin que muestren advertencias ni sellos nutricionales que adviertan los daños a la salud que causan.
Con esta reforma, las y os congresistas buscarían “cerrar un vacío legal que por años permitió a los sueros rehidratantes competir como refrescos, pero sin cargas fiscales”.
La discusión no se limita a lo tributario, pues también abre el debate sobre el derecho de los consumidores a contar con información clara sobre lo que beben, “lo que se decida en octubre, podría transformar de manera definitiva la forma en que se comercializan en todo el país”, aseguró el analista financiero.
“El tema no es prohibir su consumo, sino reconocer que (Electrolit y las demás bebidas presuntamente rehidratantes) al tener tanta azúcar y venderse como cualquier bebida, deben pagar los mismos impuestos que todas las demás”, concluyó
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