La nueva carrera espacial: EU y China se lanzan por la Luna, ¿pero qué buscan?
Estados Unidos y China reactivan la competencia por la Luna con proyectos que van más allá de la exploración: ahora el objetivo es establecer bases permanentes, aprovechar recursos y abrir la puerta a una nueva economía espacial.

La Luna vuelve a colocarse en el centro de una disputa geopolítica entre las dos mayores potencias del mundo. A más de 50 años de la última misión tripulada del programa “Apolo”, Estados Unidos y China aceleran sus planes para regresar al satélite natural de la Tierra, pero esta vez con una visión mucho más ambiciosa que solo “pisar la superficie”.
La competencia ya no se limita a la exploración simbólica. Tanto Washington como Pekín buscan consolidar presencia sostenida en la Luna, con infraestructuras capaces de operar durante años y servir como punto de partida para futuras misiones al espacio profundo. En el fondo, la carrera ya no es solo por llegar primero, sino por controlar el futuro uso del espacio cercano a la Tierra.
EU y Artemis: bases lunares y economía espacial
La NASA ha redefinido su programa lunar Artemis con un objetivo claro: pasar de misiones puntuales a una presencia permanente en la superficie lunar. El plan contempla que, hacia 2030, pueda comenzar la construcción de una base habitable de forma continua, apoyada en misiones previas de abastecimiento y ensamblaje.
Uno de los elementos clave será el desarrollo de un reactor nuclear de fisión, diseñado para generar energía durante las largas noches lunares, cuando la temperatura cae de forma extrema y no hay luz solar durante casi dos semanas. Este sistema permitiría sostener operaciones científicas e industriales de manera constante.
Además, la arquitectura de las misiones estadounidenses combina distintos sistemas: el cohete SLS y la cápsula Orión llevarán a los astronautas hasta la órbita lunar, donde transferirán la tripulación a la nave Starship de SpaceX, encargada del descenso final a la superficie. El enfoque también incluye la participación del sector privado como motor del desarrollo espacial.
China y su estrategia constante hacia la Luna y Marte
En contraste, China avanza con un modelo más progresivo y controlado, basado principalmente en el desarrollo estatal. Su programa espacial ha logrado hitos importantes en la exploración lunar no tripulada, incluyendo el alunizaje en la cara oculta de la Luna y la recuperación de muestras de esa región.
El país asiático planea avanzar hacia una base lunar en colaboración con Rusia dentro de la Estación Internacional de Investigación Lunar, con la meta de iniciar misiones tripuladas alrededor de 2030. Antes de ello, nuevas misiones como las Chang’e seguirán explorando el polo sur lunar, una región clave por la posible presencia de hielo de agua.
Recursos lunares y la nueva economía del espacio
Uno de los objetivos centrales de esta nueva etapa es la explotación de recursos en la Luna. Tanto China como Estados Unidos enfocan sus esfuerzos en zonas estratégicas, especialmente el polo sur, donde se cree que existen depósitos de agua congelada que podrían ser fundamentales para sostener futuras colonias.
Finalmente, China, por ejemplo, apuesta por el uso de tecnología avanzada como la impresión 3D y la utilización de materiales lunares para construir infraestructura directamente en el satélite. Mientras tanto, el marco legal internacional sigue siendo limitado, lo que abre un escenario en el que la ventaja tecnológica podría traducirse en control de facto sobre los recursos.
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Raymundo Rangel Laguna es periodista e historiador con más de 15 años de experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Egresado de Comunicación y Cultura e Historia y Sociedad Contemporánea por la UACM, con formación complementaria en el INAH. Actualmente forma parte de Grupo Radio Fórmula y se especializa en política nacional e internacional, deportes y montañismo. Ver más













