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Una de las personas “sabias y espirituales" en Morelos fue Doña Modesta Lavana Pérez, originaria de Hueyapan, Morelos.
Es una comunidad indígena fundada en tiempos prehispánicos, pero hasta 2017 se le dio el reconocimiento como municipio, separándose de Tetela del Volcán.
Al día de hoy se rige por “usos y costumbres” y se rige por un concejo municipal.
Es famoso por las artesanías tejidas que se producen, principalmente gabanes, producidos con métodos ancestrales por mujeres conocidas como “gabaneras”. El reconocimiento ha llegado incluso a nivel internacional.
Es parte del la “Ruta de los Conventos” con el Convento a Santo Domingo, construido por frailes dominicos en el siglo XVI.
Hueyapan se encuentra a las faldas del volcán Popocatépetl y en colindancia con el estado de Puebla.
Es importante advertir que existe otra comunidad con el nombre de Hueyapan, en Puebla, que está ya cerca del estado de Veracruz.
En resumen, Modesta Lavana fue una indígena nahua, curandera, activista social, tejedora y traductora del nahuatl.
Nació en 1929 y falleció en 2010, a la edad de 81 años. Su oficio desde niña fue el de curandera y tejedora “gabanera”.
Llegó a ser una autoridad en etnobotánica de la región y traductora legal del náhuatl al español.
“es citada como una fuente de datos lingüísticos en varios artículos sobre la variedad de náhuatl que se habla en Hueyapan”
Sus métodos de curación incluían una gran cantidad de plantas medicinales y “temazcal” o baño de sudor. También ejercía de partera tradicional.
Su conocimiento bilingüe la llevó a convertirse en una activista social, siendo sus causas principales:
Pero Doña Modesta Lavana no estaba anclada solo a lo ancestral. Estudió enfermería y luchó por que los servicios de salud modernos llegaran a Hueyapan.
1/3 �� El Premio Estatal de Derechos Humanos 2025 llevará por nombre “Modesta Lavana Pérez”, en homenaje a una mujer nahua originaria de Hueyapan, cuya vida y obra representan la defensa de la identidad, la lengua y la dignidad de los pueblos originarios. pic.twitter.com/TSj9863bgY— CDHMORELOS (@cdhmorelos) November 11, 2025
Fue un catalizador y puente entre los métodos de salud tradicionales y la medicina moderna. Fue impulsora de un grupo de parteras tradicionales. Por todas estas aportaciones la Comisión de Derechos Humanos de Morelos, la reconoce dando su nombre al Premio Estatal de Derechos Humanos 2025.
Como dato curioso. En 1977, junto a la antropóloga Laurencia Alvarez, publicó un relato de su propia experiencia de la enfermedad del “susto”, que ha llegado a ser frecuentemente citado en la literatura sobre esta enfermedad.
El susto se considera una enfermedad culturalmente delimitada con síntomas físicos y psicológicos como
Se cree que se produce por un impacto emocional fuerte que desequilibra el cuerpo y el alma, y es tratado con rituales en la medicina tradicional.
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