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El secreto del pueblito a 2 horas de CDMX con los pastes más deliciosos

Un Pueblo Mágico de Hidalgo guarda la receta que convirtió al paste en un símbolo de identidad mexicana. 

A solo dos horas de la CDMX, Real del Monte ofrece historia, cultura y los pastes más deliciosos para una escapada inolvidable. Fuente: Canva/ RF
A solo dos horas de la CDMX, Real del Monte ofrece historia, cultura y los pastes más deliciosos para una escapada inolvidable. Fuente: Canva/ RF

A tan solo dos horas de la CDMX, se encuentra Real del Monte, un Pueblo Mágico que conquistó a viajeros y amantes de la gastronomía con sus emblemáticos pastes. Este platillo, de origen británico, llegó a Hidalgo en el siglo XIX junto con los mineros de Cornualles, quienes trajeron consigo no solo técnicas de extracción, sino también una receta que se transformó en parte esencial de la identidad local con este platillo que sin dudas se destaca del resto.

Una tradición que se mantiene viva

Caminar por las calles empedradas de Real del Monte es dejarse envolver por el aroma de los hornos que cada día hornean cientos de pastes. La receta original, que combina papa, carne y especias, evolucionó con el tiempo para incluir rellenos como frijol, mole o incluso ingredientes dulces. Esta diversidad convierte al pueblo en un destino gastronómico imperdible, especialmente en febrero, cuando el clima frío invita a disfrutar de un paste recién salido del horno.

Más allá de la comida, Real del Monte ofrece una experiencia cultural completa. Sus antiguas minas, museos y arquitectura colonial narran la historia de una región marcada por la fusión de tradiciones europeas y mexicanas. El Museo del Paste, por ejemplo, permite conocer cómo este alimento se convirtió en la energía indispensable para los trabajadores que pasaban largas jornadas bajo tierra.

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En las calles empedradas de Real del Monte, el aroma de los hornos anuncia la tradición minera convertida en sabor mexicano. Fuente: Archivo RF

Dónde probar los mejores pastes

El centro del pueblo concentra locales tradicionales como Pastes El Portal o Pastes El Billar, donde se conserva la técnica original de amasado y horneado. Cada establecimiento ofrece su propia versión, pero todos coinciden en mantener el espíritu de un platillo que une generaciones. Los visitantes suelen llevarse cajas completas para compartir en casa, convirtiendo al paste en un recuerdo comestible del viaje.

La cercanía con la CDMX convierte a Real del Monte en una opción perfecta para quienes buscan un viaje corto. En menos de dos horas, los visitantes pueden disfrutar de paisajes montañosos, calles llenas de historia y, por supuesto, los mejores pastes del país. Febrero es un mes ideal para recorrerlo, ya que el ambiente festivo y las bajas temperaturas hacen que la experiencia sea aún más acogedora.

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Los pastes de Hidalgo, herencia británica con alma mexicana, siguen siendo el orgullo gastronómico del Pueblo Mágico. Fuente: Archivo RF

Un destino que combina sabor y tradición

Real del Monte no solo es un lugar para comer, sino para vivir una experiencia completa que mezcla gastronomía, historia y cultura. El secreto de este pueblito está en su capacidad de transformar un platillo extranjero en un símbolo nacional, convirtiéndolo en un destino que cada vez más viajeros incluyen en su lista de imprescindibles para un viaje inolvidable que si o si tiene que incluir este platillo.

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