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Alipús: 25 años de ser un proyecto comunitario del mezcal artesanal

Alipús decidió fortalecer el trabajo de los Maestros Destiladores y sus familias en Oaxaca.

Cada botella es un recordatorio de que las grandes historias, como el buen mezcal, se escriben lento. | Foto: Pixabay
Cada botella es un recordatorio de que las grandes historias, como el buen mezcal, se escriben lento. | Foto: Pixabay

Este año, Alipús conmemora 25 años de trayectoria como una de las colecciones de mezcales artesanales más respetadas del país, un proyecto que ha marcado un antes y un después en la manera en que se produce, preserva y entiende el mezcal en México.

Lo que comenzó como una apuesta visionaria de Destilería Los Danzantes en comunidades remotas de Oaxaca, lugares donde la destilación era un oficio heredado, pero vulnerable ante la migración, la presión económica y la industrialización.

Esto se convirtió con el tiempo en un modelo ejemplar de trabajo comunitario, respeto al territorio y sostenibilidad.

Un modelo que nació acompañando a las familias mezcaleras

Desde sus inicios, Alipús decidió fortalecer el trabajo de los Maestros Destiladores y sus familias, respetando los procesos tradicionales que han definido al mezcal por generaciones:

  • • Hornos de tierra.
  • • Tinas de fermentación de madera.
  • • Tahonas de piedra.
  • • Alambiques de cobre o barro.

Este enfoque, más acompañamiento que intervención, permitió preservar prácticas que estuvieron en riesgo ante un mercado que exigía rapidez y volumen.

  • Cada etiqueta de Alipús representa una comunidad y una familia.
  • Cada botella documenta una forma de entender el territorio.
  • Cada lote expresa un camino propio.
  • Siete palenques, un mismo compromiso

La colección de Alipús está integrada por siete palenques que producen mezcales distintos en carácter y perfil sensorial. Las etiquetas, reconocidas por su estética inspirada en la gráfica popular oaxaqueña, encapsulan el universo que rodea a cada productor: agaves que maduran bajo el sol intenso, palenques que cobran vida al amanecer y familias que sostienen procesos que requieren tiempo, precisión y una conexión profunda con la tierra.

Una visión ambiental adelantada a su tiempo

Mucho antes de que la sostenibilidad fuera un tema central en la industria, Los Danzantes identificó el riesgo que enfrentaban los agaves silvestres ante la creciente demanda del mezcal.

En lugar de esperar, el proyecto invirtió años en investigación en colaboración con la Universidad Autónoma de Chapingo para aprender a propagar y cultivar variedades indígenas.

Hoy, Alipús y Los Danzantes cuentan con 60 hectáreas dedicadas exclusivamente a estas variedades, una acción que representa un compromiso real con la biodiversidad, la continuidad del oficio y la preservación del mezcal tradicional a largo plazo.

Lo que nació en palenques familiares hoy está presente en 28 países, posicionando a Alipús como un referente global del mezcal artesanal.

Su crecimiento internacional se ha caracterizado por un principio central: no estandarizar el sabor para adaptarlo al mercado, sino permitir que cada etiqueta conserve la complejidad sensorial y el carácter propio de su comunidad de origen.

En un contexto donde la categoría del mezcal crece aceleradamente, Alipús reafirma su esencia: un proyecto construido en comunidad, guiado por el respeto al territorio y sostenido por las familias que han dado forma al mezcal por generaciones.

Cada botella es un recordatorio de que las grandes historias, como el buen mezcal, se escriben lento, con paciencia, con intención. Y en esta nueva etapa, Alipús continúa fortaleciendo su presencia nacional e internacional de la mano de Casa Pedro Domecq, empresa reconocida por su liderazgo en vinos y espirituosos en México.

Alipús celebra 25 años siendo fiel a su origen de la mano de Casa Pedro Domecq.

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