Opinión

Toluca y Tijuana con paso firme; América y Tigres dejan dudas en la ida de cuartos de final

Entre lesiones, bajones de nivel y un recambio que no ha dado la altura, el campeón perdió la autoridad que lo distinguió en los últimos torneos.

Partido de América vs. Monterrey. EFE
Partido de América vs. Monterrey. EFE

Los cuartos de final arrancaron con una noche que confirmó que, en el fútbol mexicano, la liguilla es un examen que no perdona distracciones. En la serie que en el papel parecía la más dispareja, Juárez le pegó primero a Toluca con una jugada que dolió a la pizarra táctica de Antonio Mohamed: un tiro de esquina abrió el marcador para el equipo local. Ese tipo de goles hablan de desconcentración, no de casualidad. Bravos tomó aire con el 1-0, pero la ventaja solo sirvió para prolongar la ilusión unos minutos. A partir de ese momento, Toluca se adueñó del balón con paciencia de campeón, imponiendo un ritmo que desgastó física y mentalmente al rival.

El empate llegó con la misma medicina que Juárez había recetado: balón parado, doble toque en el área y el remate final de Briseño. Ese golpe emocional terminó por vaciar al equipo fronterizo, que nunca volvió a asentarse en el partido. Paulinho necesitó apenas un disparo, es un delantero que vive de esos momentos, para completar la remontada. Si el marcador no terminó más abultado fue gracias al capitán de Bravos, Jurado, responsable de varias atajadas que evitaron un resultado más severo. La serie viaja a Toluca con un global que parece corto para lo que ocurrió en la cancha, pero suficiente para obligar a Juárez a un partido casi perfecto si pretende dar vuelta a la historia.

En Monterrey, América inició su cruce con una versión irreconocible. El planteamiento en el Gigante de Acero fue tan defensivo que rozó el temor, una actitud poco asociada con la camiseta azulcrema. Monterrey, irregular en casa durante el torneo, aprovechó la tibieza del rival para construir una ventaja que lo acerca a semifinales. Canales fue la brújula del equipo regiomontano: abrió el marcador con un disparo cruzado impecable desde fuera del área y guió los tiempos, las pausas y las aceleraciones. Cada pelota que tocó bajó la ansiedad de su equipo y expuso la falta de claridad americanista.

América no solo sufrió el planteamiento inicial; arrastra desde hace semanas un cúmulo de problemas que ya no se pueden esconder. Entre lesiones, bajones de nivel y un recambio que no ha dado la altura, el campeón perdió la autoridad que lo distinguió en los últimos torneos. La contundencia desapareció, los automatismos se diluyeron y el peso de la banca ya no inclina como antes. La derrota 2-0 obliga a jugar un partido casi perfecto en Ciudad de los Deportes para evitar que el campeón se despida con una caída abrupta en rendimiento y en expectativas. También es cierto que América se vio perjudicado por el arbitraje; tras una patada de Corona sobre Fidalgo que no se sancionó adecuadamente, es más, el VAR ni siquiera llamó a revisión; una juugada que pudo haber cambiado el rumbo del encuentro.

El golpe más rotundo de la noche lo dio Tijuana, que sometió a Tigres en un 3-0 que dice más del presente de ambos clubes que de cualquier sorpresa. Xolos jugó con mucho órden en la parte baja, listo para desdoblar y anotar, mientras que Tigres volvió a tropezar con un problema recurrente: la nula confianza en su propio recambio. De cinco sustituciones posibles, el cuerpo técnico utilizó solo dos, dejando en la banca a jugadores que llevan años señalados como el futuro del club, pero que siguen sin minutos ni respaldo. La rigidez táctica, le juega en contra a Pizarro que no contempla como opciones al resto de su plantel.

La victoria de Tijuana volvió a iluminar a Gilberto Mora, quien con 17 años está escribiendo una historia poco común en el futbol mexicano. El equipo fronterizo confía en él; sus compañeros lo buscan porque resuelve con naturalidad, porque pide la pelota en momentos altos y porque su gestión emocional parece la de un futbolista mucho mayor. Después del penal a lo Panenka en el Play In contra Pachuca, respondió ahora con un golazo que puso el 3-0 y terminó por sellar la noche. El reto no es solo aprovecharlo: es protegerlo, llevarlo paso a paso y entender que pocas joyas recientes han mostrado tanta madurez en tan poco tiempo.

Al final, las series quedaron abiertas, aunque con sensaciones muy distintas: Toluca y Tijuana transmitieron autoridad; Monterrey mostró jerarquía en el momento exacto; América y Tigres quedaron atrapados en sus propias dudas; y Juárez se aferra a la esperanza más desde el corazón que desde el juego. Los cuartos de final apenas comenzaron, pero ya dejaron claro que esta liguilla se inclinará para quienes entiendan que el margen de error es muy reducido y es la difernecia entre un triunfo y el adiós.

La noche del miércoles dejó un menú atractivo para lo que viene, y el jueves promete agregar otro capítulo con la visita de Cruz Azul a Guadalajara. Será un duelo parejo si ambos equipos salen concentrados, porque la diferencia entre ellos es menos amplia de lo que la tabla sugiere. Chivas llega con una sola derrota en ocho encuentros de victorias, recuperando orden y cierto espíritu competitivo. Cruz Azul, en cambio, llega con la herida fresca de haber dejado escapar un 2-0 para perder 3-2 ante Pumas en su último partido de fase regular, un recordatorio de que la fragilidad emocional sigue siendo un enemigo silencioso. Veremos qué tanto sirvió o afectó la pausa tan larga por Fecha FIFA para estos dos equipos.

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