Opinión

Mis pronósticos para 2025: dónde fallé y dónde acerté

En un balance general: se atinó en diversos pronósticos para 2025 y en general la calificación como pronosticador fue de 7/10.

Opinión de Eduardo Ruiz-Healy. Cuartoscuro y EFE
Opinión de Eduardo Ruiz-Healy. Cuartoscuro y EFE

El lunes entrante publicaré mis pronósticos para 2026. Antes conviene recordar los que hice el 2 de enero de 2025 en “México 2025: Optimismo oficial, riesgos reales”. Porque el dato mata relato, también cuando el relato es mío.

Empecé citando al Banco Mundial (1.5 por ciento) y a S&P (1.2 por ciento) y escribí que, aun con esos números, el crecimiento sería insuficiente para empleo formal e inversión. La economía terminó estancada: en los primeros nueve meses de 2025 el PIB apenas avanzó 0.4 por ciento anual. Y eso frenó la creación de empleo formal.

En tasa de interés fallé. Pronostiqué cierre del año entre 8 por ciento y 8.25 por ciento. Cerró en 7.00 por ciento. Subestimé cuánto podía recortar Banxico con la economía estancada, y lo hizo aun con subyacente terca: en noviembre la inflación general fue 3.80 por ciento y la subyacente 4.43 por ciento.

En inflación general le atiné: pronostiqué 3.76 por ciento y el dato de noviembre fue 3.80 por ciento.

En tipo de cambio me pasé de pesimista. Di un rango de 18.70 a 21 pesos por dólar y el FIX del 31 de diciembre pasado fue 18.0012. Hubo sobresaltos: cuando Trump amenazó con un arancel de 30 por ciento a partir del 1 de agosto, el peso en el exterior rondaba 18.6790.

En mercado laboral sostuve que una desocupación baja no es positiva si la informalidad manda. En noviembre pasado la desocupación fue 2.7 por ciento, pero la informalidad laboral llegó a 54.8 por ciento, 32.8 millones de personas.

También advertí que el regreso de Trump metería presión a la relación con Estados Unidos y que el proteccionismo sería un riesgo real para México. Lo fue, y esa amenaza se instaló en la relación con EU.

Sobre textiles y prendas anticipé aranceles para frenar importaciones chinas y dije lo obvio: el consumidor paga. Hubo aranceles temporales de 35 por ciento a muchas fracciones de confección y 15 por ciento a ciertos textiles, vigentes hasta 2026, y el giro se amplió con alzas generales (en muchos casos hasta 35 por ciento) para importaciones de países sin TLC, con una estimación oficial de 3.76 mil millones de dólares extra de recaudación.

En lo fiscal me fui con la meta oficial: bajar el déficit de 5.9 por ciento del PIB en 2024 a 3.9 por ciento en 2025 y lograr un superávit primario de 0.6 por ciento. El cierre estimado quedó en 4.3 por cinto. El petróleo tampoco ayudó: el supuesto era 57.8 dólares por barril (vs 70.7 en 2024) y la Mezcla Mexicana terminó el año 2025 en alrededor de 53.62 dólares.

Hecho el anterior análisis, el retrato de mis pronósticos 2025 queda así: acerté mejor cuando describí lo estructural —estancamiento, informalidad, presión comercial, giro proteccionista, estrés fiscal— y fallé donde el mercado castiga a cualquiera que crea que el ruido político se traduce automáticamente en un cierre cambiario, o que subestime el espacio de Banxico para recortar cuando la economía se apaga.

Si tengo que ponerme una calificación como pronosticador en 2025, me doy 7/10. Eso me deja por arriba del pronosticador mediático que lanza sentencias y nunca rinde cuentas, y en el rango de muchos organismos, bancos, y empresas de análisis que también se equivocaron en cuanto al crecimiento del PIB y se sorprendieron con el cierre de tasa y con la fortaleza del peso. La diferencia es que aquí queda escrito, con números, dónde fallé y por qué.

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