La Jornada 1 no miente; los problemas no se corrigen con el cambio de año
América, Pumas y Cruz Azul iniciaron el torneo con el pie izquierdo; Toluca, Tigres y Chivas dejaron buena sensaciones.

La primera jornada del Clausura 2026 suele invitar a la cautela. Es apenas el inicio, los equipos vienen de pretemporadas desiguales, algunos ajustan piezas y otros apenas se reconocen. Sin embargo, hay partidos que, aun siendo tempranos, dicen mucho más de lo que aparentan. El debut de Club América ante Tijuana fue uno de ellos. No por el marcador, sino por la forma.
América dejó una imagen preocupante: un equipo sin estructura ofensiva, sin ideas claras y sin un plan reconocible para atacar. No se trata solo de una mala noche; fue un reflejo de una carencia que ya se había manifestado en el semestre anterior. El equipo de las Águilas tuvo enormes dificultades para generar fútbol, para progresar con balón y, sobre todo, para crear ventajas en el último tercio. La posesión no rindió frutos y el dominio territorial nunca se tradujo en peligro real.
La ausencia de un generador de juego es hoy el mayor problema del América. Se extrañan los mejores momentos de un jugador como Diego Valdés, aquel mediocampista capaz de ordenar, filtrar y marcar el ritmo del equipo. A eso se suma la baja de Alejandro Zendejas, cuyo desequilibrio y lectura ofensiva daban oxígeno a un ataque cada vez más dependiente de individualidades. Sin esos perfiles, América se convierte en un equipo plano, predecible, incapaz de romper bloques medios y bajos. El problema no es solo de nombres, sino de construcción colectiva.Lo más delicado es que no se percibe una solución inmediata. No hay mecanismos claros para compensar esas ausencias ni variantes tácticas que permitan al equipo reinventarse. Cuando un club de esta jerarquía arranca así, las alarmas no suenan por el resultado, sino por la sensación de vacío futbolístico.
Esa misma sensación se replicó con Pumas, que tuvo una oportunidad inmejorable para comenzar el torneo con confianza: debutar en casa ante Querétaro, un rival que en el papel parecía accesible. Pero el fútbol rara vez respeta los papeles. En la cancha, fue Querétaro el equipo que generó las opciones más claras, el que se sintió más cómodo y el que estuvo más cerca de llevarse el triunfo de Ciudad Universitaria. Pumas mostró carencias preocupantes: poca claridad en salida, dificultades para sostener el ritmo del partido y una fragilidad emocional que se percibe incluso desde la tribuna. Y este último punto no es menor. Empieza a notarse una relación compleja entre el club y su gente, una desconexión que suele ser síntoma de procesos mal resueltos. Cuando el estadio deja de ser un aliado y se convierte en un termómetro de frustración, el margen de error se reduce drásticamente.
El caso de Cruz Azul es distinto, pero igual de inquietante. La Máquina apostó fuerte por una reconfiguración profunda del plantel, buscando alinearse a los deseos de su nuevo proyecto deportivo. En el camino, se deshizo de varios jugadores que hace menos de un año fueron parte fundamental del equipo que levantó la Copa de Campeones de CONCACAF. Hoy, sin un capitán referente y con nuevas jerarquías por construir, Cruz Azul parece condenado a un arranque cuesta arriba. La derrota ante León dejó claro que este equipo aún está lejos de una identidad consolidada. Hay trabajo, sí, pero también una evidente falta de sincronía. El proceso exige tiempo, pero el calendario de la Liga MX rara vez concede paciencia. Cruz Azul tendrá que remar desde atrás mientras ajusta piezas y redefine liderazgos, algo que suele cobrarse puntos en las primeras jornadas.
No es casualidad que América, Pumas y Cruz Azul hayan iniciado el Clausura 2026 con dudas. Así terminaron el semestre pasado: sin claridad, sin continuidad y con decisiones que no terminaron de resolver los problemas de fondo. La Jornada 1 no inventó nada; simplemente lo volvió a exhibir.
Del otro lado del espejo aparecen los equipos que sí comenzaron el torneo con señales positivas. Chivas mostró una versión renovada frente a Pachuca. El sistema propuesto por Milito parece haber sido asimilado por sus jugadores: presión alta, dinamismo constante y múltiples variantes ofensivas. Al menos durante el primer tiempo, Guadalajara pasó por encima de su rival y construyó una ventaja que supo administrar. No es garantía, pero sí una base sobre la cual trabajar.
Tigres también comenzó con paso firme. Visitó a Atlético San Luis con un cuadro alternativo de inicio, sin seis titulares y sin su delantera habitual, pero aun así encontró respuestas. Marcelo Flores fue el gran protagonista con dos goles que no solo resolvieron el partido, sino que abren una expectativa mayor: este podría ser el torneo de su consolidación.
Y si hablamos de solidez, Toluca sigue siendo el equipo a vencer. El bicampeón visitó a Monterrey y ganó por la mínima, pero con autoridad. No permitió que Rayados se sintiera cómodo, controló los tiempos del partido y volvió a demostrar que su fortaleza no está solo en el talento, sino en la comprensión del juego. Mención aparte para Hugo González, quien tras un cierre de año complicado regresó con personalidad, incluso deteniendo un penal a Sergio Canales, que rara vez falla desde los once pasos.
El triunfo de León ante Cruz Azul también dejó lecturas interesantes. Ignacio Ambriz empieza a mostrar algo de lo que no pudo construir de inmediato el torneo pasado. El equipo luce más ordenado, más claro en sus intenciones y con más dinámica. El próximo duelo ante Pachuca será especial, quizá uno de los últimos entre clubes que aún comparten grupo empresarial, en medio del compromiso público por erradicar la multipropiedad.
La primera jornada del Clausura 2026 no definirá campeones ni condenará proyectos, pero sí confirma algo esencial: los problemas estructurales no desaparecen con el cambio de torneo. Los equipos que cerraron mal, arrancaron mal. Los que hicieron ajustes coherentes, empezaron con mayor claridad. En una liga tan corta y tan exigente, el tiempo no espera. Y la Jornada 1, aunque temprana, ya dejó muy claro quiénes llegan con dudas y quiénes con rumbo.
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