A cinco fechas del final
Chivas, Toluca, Pumas y Pachuca se afianzan como los verdaderos candidatos al título mientras América y Rayados se quedan atrás.

La derrota de América 1-0 ante Pumas en el Olímpico Universitario volvió a exhibir a un equipo corto de ideas, incómodo en los partidos cerrados y cada vez más lejos de aquella autoridad competitiva que lo convirtió en referencia. El triunfo auriazul, decidido por un penal en tiempo agregado convertido por Robert Morales, levantó discusión por lo rigorista de la sanción; después, una mano dentro del área universitaria no fue considerada penal por César Ramos ni por el VAR, y ahí se concentró buena parte del ruido posterior. Pero reducir el partido a esas dos decisiones sería una salida fácil. Más allá de la polémica, Pumas jugó un poco mejor, entendió mejor el contexto del encuentro y fue el equipo que al menos mostró una intención más clara dentro de un duelo espeso, cortado y con escasas llegadas de verdadero peligro.
No fue, ni de cerca, un clásico brillante. Fue uno de esos partidos en los que la media cancha se vuelve un campo minado, donde cada posesión cuesta demasiado y donde nadie logra imponer ninguna superioridad. Sin embargo, incluso en ese tipo de encuentros grises, suele imponerse el equipo que tiene más claridad para resistir la tensión. Y ahí Pumas fue superior. No porque haya avasallado al América, sino porque tuvo más convicción para pelear el partido que se presentó. El equipo universitario entendió que debía competir en un partido incómodo y lo hizo mejor que un rival que otra vez se vio partido, ansioso y con poca imaginación. El resultado colocó a Pumas en el cuarto lugar con 23 puntos, mientras América quedó octavo con 17, casi instalado en el peor torneo de André Jardine desde que llegó al banquillo azulcrema.
A un paso de Pumas aparece Pachuca, quinto con 22 puntos, en una posición que ha ido consolidando sin estridencias. Su empate 1-1 ante Toluca deja mejores sensaciones de las que el marcador podría sugerir. Los Tuzos se midieron a uno de los equipos más sólidos del campeonato, un Toluca que se mantiene invicto tras doce jornadas, y salieron con un resultado que fortalece su candidatura rumbo a la liguilla. El empate tuvo además un matiz competitivo importante: Toluca jugó con un hombre menos en el tramo final y aun así conservó el orden suficiente para proteger su invicto, mientras Pachuca mostró capacidad de reacción para rescatar el partido. Ese tipo de resultados, más que espectaculares, son los que terminan justificando una campaña. Pachuca quizá no se robe tantos encabezados, pero se ha convertido en un equipo confiable.
Toluca, por su parte, sigue dejando la impresión de ser un candidato muy serio al título. No sólo por el invicto, sino por la manera en que administra los partidos. Incluso cuando no gana, rara vez se descompone. Y eso lo vuelve especialmente peligroso hacia el cierre del torneo. Además, la profundidad de su plantel empieza a perfilarse como una ventaja estratégica en un calendario que pronto se cruzará con exigencias de Selección Nacional. En un campeonato donde varios planteles pueden resentir ausencias, Toluca parece tener suficientes piezas para sostener el nivel.
En la parte más alta, Guadalajara sigue marcando el ritmo del torneo. Primero aplastó 5-0 a León en su partido pendiente y luego fue a Monterrey a ganar 2-3 para llegar a 30 puntos y sostener el liderato con autoridad. Lo más relevante no es sólo la suma, sino la forma. Chivas es hoy un equipo reconocible: presiona, corre, ataca con decisión y transmite una convicción colectiva que otros grandes simplemente no tienen. En Monterrey se puso 3-0 arriba, soportó la reacción local y hasta sobrevivió a un penal en el cierre gracias a una atajada decisiva de Raúl Rangel. Sufrió, sí, pero incluso en el sufrimiento mantuvo una lógica de equipo trabajado.
Ese contraste fue durísimo para Rayados. Monterrey tiene nombres, tiene plantel, tiene recursos, pero sigue sin parecer un equipo. La derrota ante Chivas lo dejó noveno con 14 puntos, fuera incluso de los ocho primeros, y con la sensación de que su problema ya no es de ajustes menores, sino de identidad. Se le ve pesado, desconectado y por momentos emocionalmente frágil. Tiene futbolistas para competir mejor, pero no logra expresarse como bloque. Y cuando un club de ese tamaño vive más pendiente de su potencial que de su realidad, termina cayendo en una trampa muy peligrosa: creer que el talento, por sí solo, acabará resolviendo lo que el funcionamiento no ha sabido construir.
El liderazgo de Chivas, además, abre una discusión interesante rumbo al cierre: su mayor desafío podría no estar en la Liga, sino en el impacto que tendrá la Selección Mexicana sobre su plantilla. El equipo de Milito juega con una energía y una claridad que inevitablemente empujan a varios de sus futbolistas al radar del Tricolor. Es una buena noticia para el fútbol mexicano, pero también un reto para el Guadalajara, que podría llegar a la liguilla con algunas bajas llamadas a Selección. Aun así, hoy por hoy, ningún equipo transmite tanto sentido colectivo como Chivas. Y en torneos cortos, eso suele ser media clasificación a la pelea grande.
Más abajo, León al menos encontró un respiro. En el debut de Javier Gandolfi, la Fiera venció 2-1 al Atlético de San Luis y llegó a 13 puntos, todavía lejos de una posición cómoda, pero con una señal de reacción después de una etapa que pedía una sacudida profunda. No fue una transformación total ni mucho menos, pero sí una victoria con valor anímico y competitivo. León ya no tiene margen para equivocarse demasiado: necesita un cierre casi impecable si quiere meterse a la pelea seria.
Y en ese grupo de equipos que sobreviven con lo justo aparece Atlas, sexto con 18 puntos tras empatar 0-0 con Querétaro. No gana desde hace tres partidos, pero sigue aferrado a la zona alta, en parte porque el torneo también castiga la irregularidad de otros, como el propio América. Ese es quizá uno de los mensajes más duros que deja la Jornada 12: hoy Atlas, con sus limitaciones, ha sido más consistente que un América atrapado en sus dudas. Y esa comparación, dice mucho del momento que vive cada uno.
A pocas jornadas del final, el Clausura 2026 se explica por los equipos que ya tienen una idea y los que siguen buscándola. Chivas, Toluca, Pumas y Pachuca están construyendo desde certezas. América y Monterrey, en cambio, siguen intentando ganar tiempo mientras el torneo se les va volviendo cada vez más corto, contrastando con anteriores en los que el peso específico de los planteles podía colocarles en puestos con mejores horizontes.
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