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La ministra Ana Margarita Ríos Farjat recibió un emotivo homenaje el pasado 25 de agosto en el Teatro Experimental del Centro de Congresos de Querétaro, un encuentro que reunió a autoridades, familiares y amigos para celebrar tanto su trayectoria profesional como su vida personal.
El evento, convocado por el gobernador, contó con la presencia del secretario de Gobierno, magistrados federales y locales, legisladores, el alcalde de Querétaro y el fiscal general del estado. La atmósfera fue íntima y cercana, marcada por recuerdos entrañables y testimonios que mostraron la esencia de la ministra: integridad, visión crítica y compromiso con la justicia.
La primera parte del homenaje estuvo dedicada a la faceta más personal de la ministra. Su esposo, Gabriel Cavazos Villanueva, recordó la historia de cómo se conocieron en la Universidad Autónoma de Nuevo León, resaltando la ética y la coherencia que desde entonces han guiado su vida.
Su amigo Agustín Basave Benítez la describió como una mujer con espíritu renacentista, guiada por el humanismo y la libertad, siempre dispuesta a transformar la teoría en acción. Mientras tanto, María de los Ángeles Jasso Cisneros, excolaboradora del SAT, rememoró su lucha contra la evasión fiscal y las operaciones simuladas, subrayando que durante su gestión la igualdad de trato fiscal se convirtió en principio rector.
En la segunda parte, colegas y colaboradores resaltaron su paso por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El magistrado Juan Jaime González Varas, quien fue coordinador de su ponencia, destacó la excelencia de su equipo y la forma en que impulsó una visión humanista del derecho.
La magistrada María Emilia Molina de la Piedra subrayó que Ríos Farjat dejó huella en temas cruciales como feminicidio, derechos sexuales y reproductivos, desaparición forzada y movilidad humana, marcando un antes y un después en la interpretación judicial.
Finalmente, la maestra Irlanda Ávalos Núñez, actual coordinadora de su ponencia, expresó que trabajar con ella le permitió encontrar su verdadera vocación y comprender que la justicia debe mirar siempre el contexto completo.
La propia Ana Margarita Ríos Farjat cerró el evento con un mensaje de gratitud hacia su familia, amigos y colaboradores. Aseguró que la virtud ha sido el faro de su vida y que ser ministra de la Suprema Corte ha sido “el mayor privilegio y compromiso” de su trayectoria.
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