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Las carnitas de Michoacán, orgullo de la gastronomía del estado, acaban de dar un gran paso: ya cuentan con la marca de certificación otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Este distintivo respalda su calidad, autenticidad y origen, blindando así uno de los sabores más representativos del territorio michoacano, presumió su gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
El mandatario estatal destacó que esta certificación establece reglas claras para su elaboración tradicional, desde la selección del cerdo, el uso de cazos de cobre o acero inoxidable, hasta la cocción lenta en manteca de puerco con sal de grano.
El reconocimiento también enaltece a municipios como Quiroga, Tacámbaro, Huandacareo, Uruapan y Morelia, donde familias enteras mantienen viva la receta que ha pasado de generación en generación.
El mandatario dijo que el resultado de esa mezcla perfecta de textura crujiente y carne jugosa hace de las carnitas el rey de los tacos y las tortas las favoritas de los mexicanos.
El distintivo será administrado por el Gobierno estatal a través de la Secretaría de Desarrollo Económico, que vigilará que se cumplan todos los lineamientos de producción.
Ramírez Bedolla subrayó que esta certificación no solo protege la identidad cultural de Michoacán, sino que también proyecta a las carnitas al mundo. Recordó que la plataforma Taste Atlas las reconoció recientemente como el mejor platillo de cerdo del planeta, con una calificación de 4.7 de 5 estrellas.
“Las carnitas de Michoacán son ya un símbolo de orgullo nacional e internacional. Con esta certificación garantizamos su autenticidad y damos a nuestras y nuestros productores herramientas para conquistar más mercados”, afirmó el mandatario.
No hay que olvidar que las Carnitas de Michoacán forman parte de la gastronomía mexicana, reconocida desde 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Así, cada taco se convierte en una celebración de familia, amistad y tradición que mantiene viva la riqueza culinaria de México. Recuerda que “son el arte de convertir el cerdo en pura felicidad”.
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