Adiós a la gasolina: este es el autobús que convierte aguas residuales en energía que lo sustituirá
Un autobús desafía a la gasolina al moverse con aguas residuales. El proyecto abre camino a una movilidad limpia y sorprendente.

En un mundo donde la gasolina sigue marcando el rumbo del transporte, surgen alternativas que parecen de ciencia ficción. En Barcelona, un autobús urbano ha logrado circular durante cinco años utilizando un combustible renovable obtenido de aguas residuales, lo que demuestra que la transición hacia energías limpias es posible y, además, eficiente.
Un autobús que transforma residuos en energía
El vehículo, llamado Nimbus, funciona gracias al proyecto LIFE NIMBUS, que convierte aguas residuales en biometano de alta pureza. Este combustible renovable reduce en un 80% las emisiones de CO₂ en comparación con un autobús tradicional que depende del gas fósil.
El experimento ha sido tan exitoso que el autobús recorre más de 14 mil kilómetros al año únicamente con este biocombustible. “LIFE NIMBUS demuestra que es posible producir biometano de calidad de forma sostenible”, explicó Alessandro Solimeno, investigador del centro tecnológico Cetaqua y coordinador del proyecto.
Cómo se obtiene un combustible que compite con la gasolina
La clave está en la economía circular. En la planta del Baix Llobregat, al sur de Barcelona, se procesan a diario más de 400 mil metros cúbicos de aguas residuales. El 95% del agua se regenera para otros usos, mientras que los lodos se aprovechan para crear biogás.
Ese biogás inicial se compone de 65% metano y 35% dióxido de carbono. Mediante un proceso innovador, el CO₂ se combina con hidrógeno de fuentes renovables, logrando un biometano casi puro. El resultado es un combustible que funciona en motores de gas natural sin necesidad de adaptaciones y que cumple con las normas de emisiones más estrictas de la Unión Europea.
Ventajas frente a los autobuses eléctricos
Aunque muchos gobiernos impulsan el transporte eléctrico, todavía existen limitaciones en cuanto a autonomía y capacidad. El biometano ofrece una alternativa realista, sobre todo para rutas largas o zonas donde no es viable instalar cargadores eléctricos.
Mario Canet, responsable de Innovación en Transports Metropolitans de Barcelona, subrayó: “LIFE NIMBUS ha aportado conocimientos valiosos sobre cómo descarbonizar la flota de autobuses” y anticipó que esta tecnología podría extenderse también al transporte de carga.
De experimento a modelo replicable
Gracias a sus buenos resultados, ahora arranca un segundo proyecto llamado SEMPRE-BIO, con más de 11 millones de euros de financiamiento europeo. El objetivo es escalar la producción de biometano, sumar más líneas de autobuses y reducir los costos de operación.
Actualmente, el transporte representa cerca del 30% del consumo energético de la Unión Europea, pero solo el 10% proviene de fuentes renovables. La meta es superar el 30% para 2030, y España ya se comprometió a cuadruplicar su producción de biogás.
Albert Guisasola, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, apuntó que la tecnología se puede “replicar y ampliar fácilmente en otras plantas de tratamiento de aguas”, lo que abre la puerta a un modelo global.
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