El secreto mejor guardado de Europa: riqueza, seguridad y sin ejercito desde hace más de 150 años
Este pequeño principado alpino se encuentra entre Suiza y Austria, es uno de los lugares más ricos y seguros del mundo.

¿Te imaginas vivir en un país donde la riqueza no se mida en dinero, sino en paz y tranquilidad? Ese ideal, que para muchos suene lejano, es una realidad cotidiana en Liechtenstein, uno de los países más ricos, seguros y menos conocidos de Europa.
Ubicado en el corazón de Europa Central, este pequeño principado alpino se encuentra entre Suiza y Austria. Sin salida al mar y con apenas unos kilómetros de extensión, es uno de los Estados más pequeños del mundo. Su capital, Vaduz, alberga uno de sus símbolos más emblemáticos: el Castillo de Vaduz, residencia oficial de la familia principesca.
Los paisajes de Liechtenstein parecen sacados de un cuento: montañas imponentes, valles verdes y un silencio que refleja una profunda cultura de respeto.
Aquí, la convivencia se basa en normas no escritas donde la tranquilidad colectiva es prioridad. Con poco más de un centenar de policías, la criminalidad es tan baja que, en ocasiones, las cárceles permanecen vacías.
A pesar de su tamaño, el país destaca por su enorme fortaleza económica. Utiliza el franco suizo como moneda, una de las más estables del mundo, y su PIB per cápita figura entre los más altos del mundo, supera los $180,000 USD anuales según datos del Banco Mundial.
No tiene deuda externa significativa y su sistema fiscal, caracterizado por bajos impuestos, ha atraído a miles de empresas internacionales.
Su atractivo económico ha convertido al principado en un imán para trabajadores extranjeros, especialmente en sectores como servicios y construcción, quienes cruzan diariamente las fronteras en busca de mejores oportunidades.
Sin ejército desde 1868
Liechtenstein tampoco cuenta con ejército desde 1868 y su modelo social prioriza la armonía. La ostentación no es bien vista y el respeto mutuo es una regla fundamental: hacer ruido excesivo, por ejemplo, puede considerarse una falta grave hacia los vecinos. Este estilo de vida se traduce en una sociedad donde la confianza es tal que muchos habitantes ni siquiera cierran con llave sus casas.
En cuanto a conectividad, el país no tiene aeropuerto internacional propio; depende de terminales cercanas en Suiza y Austria. Su idioma oficial es el alemán, aunque gran parte de la población conoce un segundo idioma.
Más allá de sus cifras y paisajes, Liechtenstein representa una idea distinta de prosperidad. Aquí, el verdadero lujo no se mide en bienes materiales, sino en la posibilidad de vivir en paz, con un ritmo de vida más pausado y en una sociedad donde el respeto entre las personas es la mayor riqueza
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Periodista sudcaliforniana enfocada en radio y televisión, apasionada por abordar temas relacionados con el medio ambiente y problemáticas sociales. Egresada de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Ganadora del Premio Estatal de Periodismo 2024 y del Premio Estatal de Periodismo en Derechos Humanos 2025. Ver más














