Cuánto cuesta el auto 0km más barato del mercado en agosto 2025 en México
Comprar un auto nuevo implica tiempo y dinero. En 2025, el modelo más accesible revela un contraste sorprendente con lo que sucedía hace 25 años.

Comprar un auto nuevo siempre ha sido uno de los grandes sueños de los mexicanos. Hace 25 años, adquirir un Chevrolet Chevy parecía casi imposible: en el año 2000 costaba 74,990 pesos y un trabajador con salario mínimo necesitaba más de cinco años de ingresos para pagarlo. Hoy, la historia es diferente: el Renault Kwid 2025 se convirtió en el vehículo más económico de la agencia, con un precio de 247,500 pesos.
La diferencia está en la relación con el salario mínimo. Actualmente, con un ingreso base de 278.80 pesos diarios, se requieren 887 jornadas de trabajo, lo que equivale a 2.4 años. En términos proporcionales, resulta más accesible que hace dos décadas, aunque sigue lejos de ser una compra sencilla para el bolsillo promedio.
El dinero y el sueño del auto barato
La paradoja es clara: mientras la inflación y el costo de vida aumentan, la proporción entre dinero y automóvil parece favorecer al trabajador. El cambio no se debe a que los coches se hayan abaratado, sino a los ajustes salariales implementados en los últimos años.
“Hoy no es que un Kwid sea barato, sino que el salario mínimo creció de forma más acelerada que antes”, explica un analista del sector automotor.
Esto significa que el sueño de estrenar un vehículo básico se mantiene vigente, aunque la mayoría de los mexicanos dependa de financiamiento y créditos para lograrlo. Y aun así, la barrera económica persiste. Entre pagos mensuales, seguros y mantenimiento, un coche nuevo sigue representando un esfuerzo económico para muchos hogares.
Del Chevy al Kwid: un cambio de época
El Chevrolet Chevy marcó a toda una generación. Llegó a México en 1994 y rápidamente se convirtió en un ícono por su diseño sencillo, bajo costo de mantenimiento y practicidad en la ciudad. Para 2012, más de un millón de Chevys habían salido de la planta mexicana. Era la opción lógica para estudiantes, familias jóvenes y trabajadores que buscaban un transporte propio y económico.
El Renault Kwid, en cambio, refleja otra realidad. Con motor tricilíndrico de 1.0 litros y 66 caballos de fuerza, apuesta por la eficiencia más que por la potencia. Además, incorpora equipamiento que en el año 2000 parecía de ciencia ficción: pantalla táctil con CarPlay y Android Auto, frenos ABS, bolsas de aire y asistencias electrónicas. En otras palabras, ser “el más barato” ya no significa ser básico en seguridad.
Aunque ningún trabajador con ingreso mínimo puede destinar su sueldo íntegro a un coche, los números dejan claro que el acceso al auto más barato del mercado hoy es menos lejano que hace 25 años. Lo que antes requería casi seis años de sueldo, hoy demanda menos de la mitad. El camino no es fácil, pero la evolución del mercado automotor refleja que, aunque el auto sigue siendo un lujo caro, es también un símbolo de cómo cambió la vida en México en un cuarto de siglo.
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