Semana Santa, Jesucristo Superestrella, y la ópera rock que revolucionó el cine sonoro
Experiencia infaltable que fusiona música y cultura pop, con cristianismo.

Para la fe católica, que cuenta con la friolera de 2 mil 500 millones de adeptos, la ‘Semana Santa’ es la celebración más relevante, pues es origen y da forma a su filosofía de amor con la anunciada muerte del profeta y su trascendental resurrección y elevación al cielo eterno.
En 1970, con el letrista Tim Rice como cómplice, el músico británico Andrew Lloyd Webber creó el álbum conceptual ‘Jesucristo Superestrella’, primera ópera-rock de la historia que revolucionó este arte escénico, tanto como la forma en que se relata el Calvario de Jesús, y lo hizo casi de casualidad.
"Dos días después de imaginar la fanfarria inicial de la obra, la había olvidado por completo... Luego, cuando pasaba por un restaurante en Fulham, la recordé. Entonces entré y pedí una servilleta donde anoté la melodía, ¡para no olvidarla nuevamente!", recordaría Webber
Entonces se dedicó a dar forma a la pieza histriónico/musical, que reinterpreta la pasión de Cristo bajo una estética modernista, pero con un sentido profundamente humano y apegado a las Escrituras.
Esta es contada, primordialmente, desde la visión que habría tenido Judas Iscariote, quien muestra un profundo desacuerdo con la forma en que el mesías guía a sus discípulos.
La obra fue pronto llevada a los escenarios, y el 12 de octubre de 1971, bajo la dirección del vanguardista director Tom O’Horgan, el teatro Mark Hellinger la estrenó con los cantantes Jeff Fenholt como Jesús, el también bailarín Ben Vereen como Judas y el actor Bob Bingham como Caifás, además de Yvonne Elliman como María Magdalena, y Barry Dennen como Poncio Pilatos.
Dos años después de este innovador suceso escénico, cuyas críticas iban desde la ovación a la creatividad, hasta la denostación por el hereje atrevimiento; el cineasta canadiense Norman Jewison, la adaptó a la pantalla grande... Y la mágica historia inició.
El cine como sede de un Calvario modenista
Centrada en los últimos días de vida de Jesús de Nazaret, la cinta es una profunda mirada introspectiva sobre los dilemas humanos del 'hijo del Creador', mientras atravesaba la realidad de tensión política y espiritual de su época.
La música, que narra toda la obra (no hay diálogos, solo cantos), nos regaló piezas maestras como 'I Don’t Know How To Love Him', 'Heaven On their Minds', y 'Trial Before Pilate' (con un desgarrador conteo de los 39 azotes con que Pilatos ordenó flagelar a Jesús para no crucificarle).
Con una partitura que redefinió la música, el teatro, el cine y la forma en que los percibimos, 'Jesucristo Superestrella', es una ‘masterpiece’que trasciende generaciones, a través de su ecléctica combinación de rock, gospel y elementos sinfónicos.
La cinta tiene un inicio disruptivo, cuando todo el reparto llega a un paraje desértico, a bordo de un autobús escolar rotulado en hebreo, del que descienden cargando la utilería de la obra.
El elenco fílmico también aportó una dimensión única a la creación de Webber y Rice, con el sorprendente barítono Ted Neeley en el papel de Jesús, quien logra expresar la mezcla de vulnerabilidad y fuerza espiritual que el Cristo debió tener.
También, el tenor Carl Anderson interpretó magistralmente un Judas complejo, muy cuestionador, fidelísimo amigo y seguidor de Jesús que, como él, se muestra profundamente humano. Y además, como una carga significativa más al filme, el actor era afroamericano…
(NOTA: EN LA OBERTURA DE LA OBRA, ANDERSON ESTABLECIÓ UN ESTÁNDAR INTERPRETATIVO QUE SE SOSTIENE EN Y POR TODAS Y TODOS LOS PARTICIPANTES DE LA PIEZA)
El papel de María Magdalena, lo interpretó la mezzosoprano hawaiana, ahijada artística de Eric Clapton, y estrella de la música disco, Yvonne Elliman, la cual encarnó el personaje con una sensibilidad sorprendente.
De hecho, su interpretación del tema ‘I Don’t Know How to Love Him’ le valió una nominación a los Globos de Oro en 1974, y fue la primera hawaiana en conseguirlo.
(SEGUNDA NOTA –ESTA DE TOQUE ANECDÓTICO- SOBRE LA ARTISTA: CUANDO SE RODÓ, LA PELÍCULA TUVO UNA DEMANDA PRESUPUESTAL QUE LLEVÓ A LA PRODUCCIÓN A ACORDAR CON EL REPARTO QUE SU PAGA SERÍA EN REGALÍAS Y TODOS, MENOS LA HAWAIANA, ACCEDIERON… AÑOS DESPUÉS, LOS ACTORES ACORDARON CEDERLE UN PORCENTAJE, COMO GESTO DE SOLIDARIDAD)
Revolución estética y debate religioso
El filme también estuvo envuelto en múltiples polémicas, pues mientras los conservadores reprochaban que la obra “humanizara figuras sagradas”, para críticos y especialistas, “abrió un espacio inédito de diálogo entre el dogma de la fe y el arte contemporáneo”.
El puente entre creencias, tradición y modernidad, ambientado en parajes desérticos, con vestuarios psicodélicos y estética modernista, le proveen de una identidad que, además, invita a dar una mirada semiótica (estudio de los signos, los sistemas de significación y los procesos de comunicación) tanto a la obra, como a la Pasión.
(¡¡¡ALERTA!!!: ESTE ES EL MOMENTO IDEAL PARA PAUSAR LA LECTURA DE ESTE INTERESANTÍSIMO TEXTO, PARA PONER EL ÁLBUM –AQUÍ ESTÁ EL ENLACE-, Y DISFRUTAR DEL ROCANRROLERO RELATO CRISTIANO)
Estructura musical
Jesucristo Superestrella diverge de la estructura característica del género operístico, donde las piezas clásicas como ‘Las bodas de Fígaro’ de Mozart, ‘La Traviata’ de Verdi, ‘Tristán e Isolda’ de Wagner o ‘Madam Butterfly’ de Puccini, tienen una obertura, y se dividen en actos.
Cada uno de estos actos, que regularmente son cuatro, están desarrollados en una estructura de exposición, desarrollo, clímax y desenlace, compuestos por:
- Un momento recitativo;
- Un aria, que se complementa con conjuntos y coros;
- Un leitmotiv o eje central de la obra; y
- Un gran final.
Pero la partitura de Webber no tiene división de recitativos ni arias; es una composición continua, donde la música ni se fragmenta ni se detiene, pero sigue la estructura de exposición (como un primer acto), desarrollo y clímax (en lo que sería su segundo acto), y un trágico desenlace (como un sugerido tercer acto).
Además, la película tiene un final desconcertante cuando todos los actores y actrices se suben nuevamente al autobús en que llegaron, y abandonan el set tras la filmación.
Los últimos en abordar son Ivonne Elliman (María Magdalena) quien lanza una triste mirada a la cruz erguida en medio del desierto, y el mismo Judas (Carl Anderson) quien, mientras el bus se aleja, permanece de pie sobre el último escalón, observando con triste seriedad el cristiano patíbulo iluminado por un sol que termina de ponerse…
La Semana Santa
Más allá de su carácter religioso, la obra, en cualquiera de sus versiones, es un retrato de los tan grandes como universales dilemas humanos de la duda, la traición, el sacrificio y la trascendencia, en un contexto atemporal, donde el cine y la música dialogan con la filosofía y la moral.
A más de cinco décadas de su lanzamiento, ‘Jesucristo Superestrella’ es (o al menos debería ser) un “obligado” de Semana Santa pues, su innovación sonora y visión disruptiva, invita a reflexionar sobre la vida, el amor, los valores… Y la fe.
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Periodista multiplataforma con más de 35 años de experiencia profesional en noticias. Soy experimentador de la comunicación social, especializado en temas políticos y un apasionado de la literatura, la música, la filosofía, el arte y las ciencias, lo que me ha vuelto un entusiasta generador de contenidos y contador de historias; además de experto certificado por la OPS/OMS en seguridad vial y movilidad infantil. Ver más














