Economía

El mundo quiere que los ricos paguen más impuestos: estos son los efectos de esta medida

Diversos gobiernos del mundo aplican políticas económicas para que los ricos paguen mayores impuestos, sin embargo, la medida no siempre tiene el efecto deseado.

Gobiernos sostienen que si los ricos pagan más impuestos ayudaría a financiar servicios públicos y reducir la brecha social. Crédito: Canva
Gobiernos sostienen que si los ricos pagan más impuestos ayudaría a financiar servicios públicos y reducir la brecha social. Crédito: Canva

Gobiernos de diversas partes del mundo están recurriendo cada vez más a una idea que gana terrero en la política: que los más ricos paguen más impuestos.

De acuerdo con un artículo publicado por Bloomberg, la medida ya se extiende de Londres a Nueva York y de París a California donde gobiernos con finanzas presionadas por la deuda, el gasto social y las secuelas de la pandemia han puesto la mira en los grandes patrimonios como una vía rápida para obtener recursos y reducir la desigualdad.

En países como Reino Unido y Francia, el debate sobre impuestos a la riqueza ha escalado al centro de las negociaciones presupuestarias. Mientras que en Estados Unidos, varios estados y ciudades impulsan alzas para quienes ganan más de un millón de dólares al año y en California se discute un gravamen especial a patrimonios superiores a los mil millones de dólares.

Con respecto a la Latinoamérica, Colombia también ha adoptado medidas similares bajo la narrativa de que los ricos concentran cada vez más recursos y, proporcionalmente, pagan menos impuestos que la mayoría.

¿Por qué se buscan más impuestos a los ricos?

Los impulsores de la medida sostienen que estos impuestos ayudarían a financiar servicios públicos, reducir la brecha social y dar mayor legitimidad a los sistemas fiscales.

Asimismo, estudios citados por organismos y centros de investigación muestran que en varios países los multimillonarios enfrentan tasas efectivas más bajas que trabajadores con altos ingresos, lo que alimenta la percepción de injusticia.

Además, la presión presupuestaria va en aumento pues ante situaciones como la pandemia, la crisis energética en Europa y el mayor gasto en defensa ha dejado a muchos gobiernos con menos margen para subir impuestos al consumo o a la clase media, por lo que apuntar a los ricos parece políticamente más viable.

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Los efectos no deseados

No obstante, Bloomberg plantea que los impuestos a la riqueza son difíciles de administrar: valorar activos como empresas privadas, obras de arte o inversiones complejas implica altos costos y litigios frecuentes.

En Países Bajos, por ejemplo, el sistema ha sido tan cuestionado que el Estado podría verse obligado a devolver impuestos cobrados de más.

Otro efecto es la movilidad del capital y de las personas. Noruega ha visto salir a contribuyentes de alto patrimonio tras endurecer su impuesto a la riqueza. En Reino Unido, el fin de beneficios fiscales para residentes extranjeros provocó mudanzas hacia destinos como Dubái o Mónaco.

En Estados Unidos, miles de contribuyentes han dejado Nueva York rumbo a Florida y Texas, estados con menor carga fiscal.

Esto ha dado como resultado una recaudación menor a la proyectada y, en algunos casos, el impacto económico es negativo alentando la fuga de talento y desincentivando la inversión.

¿Funciona realmente aplicar más impuestos a los ricos?

Actualmente sólo países como España, Suiza y Noruega mantienen impuestos al patrimonio neto. España, por ejemplo, recaudó alrededor de 2,100 millones de euros en 2024 con este gravamen, una cifra relevante pero modesta frente al tamaño de su economía.

En Alemania el impuesto fue eliminado en los años noventa y ahora divide a la coalición gobernante: algunos lo ven como una fuente potencial de ingresos, otros como un riesgo para la competitividad.

Expertos coinciden en que aumentar los impuestos a los ricos no es la solución mágica para las finanzas públicas, ni es necesariamente el desastre económico que los críticos pronostican, pues más que impuestos punitivos, lo que se busca es un sistema fiscal justo y estable.

“Lo que la gente realmente quiere es un sistema justo, previsible y que les permita planificar su futuro”, dice Elsa Littlewood, socia en Londres del equipo de impuestos para clientes privados de la firma contable BDO en declaraciones a Bloomberg.

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