Economía

¿Qué son los remates bancarios y cuáles son los riesgos? La inteligencia artificial te explica

En los últimos años los remates bancarios han ganado popularidad al ser un proceso que promete grandes beneficios aunque que también esconde una serie de complejidades a considerar

Los remates bancarios pueden ser una herramienta eficaz para conseguir casa propia si se realizan con la información adecuada CANVA
Los remates bancarios pueden ser una herramienta eficaz para conseguir casa propia si se realizan con la información adecuada CANVA

Cuando el presupuesto no alcanza para un departamento “de catálogo”, muchos voltean a ver los remates bancarios o remates judiciales. Estos inmuebles en proceso de recuperación por parte de un banco, suelen ofrecerse con descuentos atractivos frente al precio de mercado. Con ayuda de inteligencia artificial, reunimos lo esencial para ofrecerte un panorama del tema.

La promesa es tentadora: departamentos o casas “más baratos”. Pero el proceso tiene letras pequeñas: tiempos largos, pagos de contado y nula posibilidad de habitar o inspeccionar el interior en etapas tempranas. Antes de dar un anticipo, conviene entender cómo funcionan y qué riesgos asumes.

¿Qué son los remates bancarios y por qué son tan atractivos?

Un remate bancario es la venta de un inmueble que un banco ha recuperado, ya que el propietario original dejó de pagar su crédito hipotecario. En estos casos, la entidad financiera inicia un juicio para adjudicarse la propiedad y venderla a un precio muy por debajo de su valor de mercado para recuperar la deuda. Su principal atractivo es, precisamente, el precio: los compradores pueden encontrar propiedades con un descuento que oscila entre el 30% y el 60% de su valor real.

Hay dos rutas legales frecuentes en los remates bancarios: cesión de derechos litigiosos (compras el juicio en curso y esperas la adjudicación) y cesión de derechos adjudicatorios (el banco ya ganó y vende el inmueble). La primera suele ser más barata, pero no admite hipoteca y puede tardar hasta años; la segunda permite, en algunos casos, financiamiento y plazos más cortos para escriturar y tomar posesión.

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Existen diversas formas en que los remates bancarios se pueden realizar

¿Es conveniente comprar en un remate bancario?

La conveniencia de comprar una propiedad bajo este esquema depende en gran medida del perfil del comprador y de su tolerancia al riesgo. Por un lado, la posibilidad de obtener una ganancia sustancial es muy real. Por ejemplo, en la plataforma de BBVA Inmuebles hay propiedades marcadas como “Remates Hipotecarios con grandes descuentos”; ahí encontramos una casa en SM 90, Cancún, Quintana Roo aparece con precio de $664,190 y se oferta solo de contado. Los bancos publican carteras de recuperación. Estos portales advierten que no hay acceso al interior y que se trata de procesos especiales u otras especificaciones, por lo que es clave leer condiciones y revisar la situación jurídica antes de avanzar. Los listados cambian con frecuencia.

Sin embargo, esta oportunidad viene acompañada de riesgos significativos. El proceso legal puede ser prolongado e impredecible, y no hay garantía de un plazo fijo para la entrega del inmueble. Otro riesgo es que la propiedad esté ocupada, lo que obligaría al comprador a iniciar un nuevo juicio de desalojo por su cuenta. Además, la mayoría de estos remates no permiten visitas al interior de la propiedad antes de la compra, por lo que su estado físico es desconocido y podría requerir gastos adicionales de remodelación.

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Ejemplo de un remate bancario publicado en el sitio web del banco

¿Qué riesgos existen al comprar una casa en remates bancarios?

El primer gran desafío es el tiempo. A menudo, el proceso judicial de un remate bancario puede tomar meses o incluso años para resolverse. También existe la posibilidad de que la propiedad arrastre deudas de servicios o impuestos. Por último, y no menos importante, está el riesgo de la ocupación del inmueble. Es crucial saber que el comprador adquiere la propiedad en el estado en el que se encuentra, por lo que cualquier gasto de desalojo, reparación o mantenimiento debe ser cubierto por él.

Además, los gastos de escrituración y regularización corren por tu cuenta y ante la posibilidad de que existan adeudos de servicios o predial, el proceso se complica. La autoridad financiera sugiere verificar la autenticidad del proceso con el propio banco y en el Registro Público de la Propiedad, y desconfiar de intermediarios que pidan depósitos sin contrato.

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