Julián Carrillo, el potosino que revolucionó la música con su Sonido 13
El 9 de septiembre de 1965 murió el genio, científico musical y artista mexicano del sonido Julián Carrillo, quien cambió para siempre la teoría armónica con el microtonalismo.

Este 9 de septiembre se cumplen seis décadas del fallecimiento del compositor, director de orquesta, violinista y científico musical mexicano, que modificó y creó instrumentos que tuvieran la capacidad de generar intervalos tonales menores al semitono, y le permitieran no solo confirmar, sino demostrar en una sala de conciertos su mayor teoría musical.
Se trata de Julián Carrillo, cuyo ingenio encontró, o mejor dicho, descubrió, que había una forma de diseccionar o subdividir las formas tradicionales del sonido, con lo que logró magnificar los límites reconocidos de la música y sus armonías.
Fue hace un siglo, cuando contaba con 50 años de edad que, sin apoyos institucionales, y tras invertir sus ahorros en el diseño, modificaciones y creación de instrumentos como pianos y arpas, dio un concierto en el Teatro Principal en la Ciudad de México, donde sorprendió, demostró, y confirmó ante un público atónito, tanto su teoría musical, como su genialidad…
Nacido en Ahualulco, San Luis Potosí, municipio potosino reconocido como la cuna del son huasteco; desde muy joven Carrillo demostró tener una excepcional sensibilidad y habilidad como violinista además que, con el tiempo, desarrolló una especial afición y dedicación por la teoría musical.
Inició sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música y perfeccionó su formación en el Conservatorio alemán de Leipzig, donde forjó sus dudas y cuestionamientos sobre forma tradicional de dividir el sonido en semitonos, lo que le llevó a encontrar (y de laguna forma crear) un totalmente nuevo universo acústico.
El Sonido 13
Sus investigaciones y trabajos se concretaron en la conformación de una teoría que bautizó como ‘Sonido 13’, con la que revolucionó y rompió la hegemónica escala de 12 sonidos, con microintervalos, que resultaba imposible ejecutar en instrumentos convencionales.
Para que su teoría evolucionara a la práctica, experimentó con las posibilidades que ofrecían los diferentes tipos de instrumentos existentes y encontró, casi de forma lógica y natural (por su formación como violinista) que, los de cuerda, eran los que poseían las características que su innovación sonora necesitaba.
Una vez encontradas estas posibilidades, se propuso (y dispuso) a crear sus propios pianos y arpas con los cuartos, octavos y dieciseisavos de tono necesarios para interpretar sus inéditas (y entonces excéntricas) composiciones.
“Es necesario romper con el dogma de los doce sonidos; la música está viva y debe evolucionar”, aseguró siempre en sus conferencias
Su obra fue tan debatida como posteriormente reconocida en foros especializados nacionales e internacionales pues, sin duda, con su microtonalismo, Carrillo creó una fuente de exploración inspiradora para músicos de todo el mundo.
En nuestro país, ese enorme legado permanece vivo tanto en salas de conciertos y agrupaciones que llevan su nombre, como en sus partituras, lúdicas cunas de música que rebasan y retan a los oídos más educados.
Los restos de Julián Carrillo descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, como ulterior y más que merecido honor, para quien empujó con rigor, pasión, visión y originalidad, los límites del pensamiento y del arte musical más allá de las fronteras conocidas, tomado de la mano de Euterpe a quien (seguramente) le cambió su aulos por una de sus arpas modificadas.
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Periodista multiplataforma con más de 35 años de experiencia profesional en noticias. Soy experimentador de la comunicación social, especializado en temas políticos y un apasionado de la literatura, la música, la filosofía, el arte y las ciencias, lo que me ha vuelto un entusiasta generador de contenidos y contador de historias; además de experto certificado por la OPS/OMS en seguridad vial y movilidad infantil. Ver más







