
Por

A pesar de que Fernanda Rabelo es una mujer en el mundo del tatuaje no fue discriminada, sino al contrario le dieron la mano para incursionar en este ambiente; su interés por el dibujo inició desde niña con plumones, años más tarde los cambió por una máquina y lo plasma en la piel.
Es originaria de Orizaba, pero fue la ciudad de Córdoba la que formó parte de su vida; plática que inició desde muy chica su interés y realizó su primer tatuaje a los 14 años en la nuca y como le gustaba el arte esa palabra fue su primer tatuaje, aunque actualmente es profesional en lo que hace.
Después a los 17 años se hizo su segundo tatuaje y fue cuando se adentró al mundo del tatuaje, fue la primera vez que pudo ocupar una máquina; y a los 23 años de edad conoció a su amigo Roberto de los Santos un gran tatuador en la zona y fue quien le enseñó.
A pesar de que estaba estudiando gastronomía decidió dejar por tatuar, aunque sus papás no estuvieron de acuerdo Fernanda se aventuró hacerlo.
En sus inicios fue frustrante porque ya no era lo mismo dibujar en papel que en la piel, y tuvo que practicar en piel de cerdo o artificial y tener fuerza en el antebrazo y trazar bien las líneas, porque ahí ya no hay goma de borrar.
“Fue muy orgánico porque cuando aprendí a tatuar nunca lo hice con la intensión de dedicarme a eso lo hice por mero hobbie, nunca con la intensión de poder empezar a cobrar”.
En pandemia empezó a tatuar más y el hacerlo a diario la hizo ser cada día mejor, lo que la llevó a dos años de práctica. Fer Rabelo es una tatuadora joven que da muchísima confianza, por eso muchas mujeres la prefieren, sobre todo cuando se trata de tatuajes en zonas íntimas. Aun así, atiende a todos con la misma buena vibra.
Hasta que un día se animó con muchos nervios a realizar su primer tatuaje en una persona a quien dibujó un rayo pequeño de electricidad en el tobillo, la persona era recepcionista en el estudio donde estaba aprendiendo y ese mismo tatuaje lo ocupó como su logo y con las iniciales de su nombre F y R.
Fer subrayó que el tatuaje es algo muy íntimo y las sesiones luego son muy largas y si te pones a platicar con tus clientes conoces mucha gente increíble, hubo una vez donde le robaron todo y los que más le brindaron su apoyo fueron sus propios clientes, es algo que le queda con esa buena y mala experiencia.
Recomendó Fernanda que aquellos que quieran dedicarse a tatuar que tomen un curso pero que no sea en línea, porque hay muchos tatuajes mal hechos que ha tenido que arreglar y eso desprestigia mucho al mundo del tatuaje, es un oficio muy bonito así que deben tomarse el tiempo.
Cabe destacar que Fer Rabelo cuenta con alrededor de 15 tatuajes en su cuerpo y se especializa en puntillismo, línea fina, aunque lo hace poco.
Ella se encuentra en la Colonia San José de la ciudad de Córdoba en la avenida 9 calle 16 y 18 y sus redes sociales está como Fer Rabelo Tatto.
Más Leídas
