De deshuesadero de coches a santuario de serpientes: Más de 23 años de mordeduras en Veracruz
Las serpientes realmente no son tan peligrosas como se piensa o se cree; el reptil lo que menos quiere es encontrarse con el humano.

El biólogo Francisco Trejo Domínguez, protector de serpientes, reptiles y anfibios plática acerca de los cuidados de estos ejemplares y que realmente no son tan peligrosos como se piensa.
Platicó acerca de su gran interés pues desde niño se informó acerca de los anfibios sus cuidados y cómo convivir con ellos.
"Me dedico a mantener ejemplares en cautiverio de reptiles y anfibios".
Francisco Trejo transformó un predio que antes era un deshuesadero de coches en un pequeño santuario de estos ejemplares, dónde realiza talleres y capacitaciones al público en general.
Comenta la importancia de que la gente tenga conocimiento acerca del medio ambiente en zonas urbanas; trabaja en asesoría con personal de Protección Civil, personas que se dedican al control de plagas, biólogos y demás interesados en este tipo de animales que pueden ser peligrosos y que necesitan las directrices éticas y sobre todo el conocimiento de como manejar este tipo de especies.
Relató que en los talleres les enseña a identificar a un animal, como tratarlo con dignidad, y también practican con una boa constructora que es inofensiva, y posteriormente se hace con una serpiente cascabel que es potencialmente mortífera, pero con las debidas medidas de seguridad.
El biólogo comenta que no se asusta de las personas que tienen animales en cautiverio pero se puede hacer mejor para no caer en el mercado negro, sacando provecho legal de las especies de aquellas que sirven de alimento y de las que puedan reproducirse.
Han recibido especies en mal estado como boas y palancas macheteadas, iguanas que por su tamaño ya no las pueden tener, tortugas lagarto que pesan alrededor de 15 kilos, y que les daban alimento para perros y serpientes.
Subrayó que el 70 por ciento de las mordeduras de una serpiente venenosa es porque las han intentado matar, la serpiente lo que menos quiere es encontrarse con el humano pero estos encuentros se dan mucho en el campo.
Los reptiles me llenan de sabiduría y alegría
Una serpiente en vida libre en el caso de las constructoras tienen una vida amplia de alrededor de 15 años pero es porque el humano las mata por eso su vida no pasa de ese tiempo.
Para Francisco Trejo el poder trabajar con este tipo de animales le llene de alegría, sabiduría y respeto, aunque muchas veces ha sido mordido por las serpientes; en sus 23 años que ha estado en este ambiente ya se acostumbró y ya conoce en demasía a estos animales.
Invitó a la ciudadanía hacer conciencia si llegan a tener en casa un animal exótico a qué se documenten, o un encuentro con ellas que no las maten porque lo único que quieren es sobrevivir en su ambiente que el humano día con día ha estado invadiendo.
Asimismo aquellos que quieran un taller o simplemente tengan una duda con este tipo de especies pueden acudir al Boulevard Agustín Millán número 3115 colonia Miguel Alemán.
Con información de Diana López Hernández
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