(FOTOS) La planta potabilizadora con estilo Art Déco en Tampico; ícono y patrimonio cultural
Este lugar sigue esperando a que más personas lo descubran, lo recorran y se maravillen de cómo una vieja planta potabilizadora puede convertirse en un símbolo vivo del patrimonio tampiqueño.

Entre la modernidad de una ciudad en constante evolución y el recuerdo de su pasado glorioso, la Casa de la Naturaleza emerge como un refugio que mezcla historia, arte, arquitectura y conciencia ambiental.
Este emblemático recinto —ubicado en lo que fue la antigua planta potabilizadora “Hidros”— no solo representa una joya del patrimonio industrial de Tampico, sino también una oportunidad para reconectar con la riqueza natural que rodea al puerto.
Hoy, este edificio con casi un siglo de historia resurge como espacio cultural y ecológico, albergando proyectos ciudadanos que buscan conservar tanto su valor histórico como su biodiversidad.
De planta potabilizadora a ícono cultural
Construida durante el auge petrolero de los años 20, bajo el mandato del entonces gobernador Emilio Portes Gil, la planta “Hidros” fue concebida para resolver una necesidad urgente: suministrar agua potable a una ciudad en crecimiento acelerado.
La obra, a cargo de la empresa Structor, tardó casi tres años en construirse y fue inaugurada el 28 de septiembre de 1929. Su infraestructura, avanzada para la época, sólo operó tres décadas antes de ser sustituida por una nueva comisión encargada del agua potable y alcantarillado.
Sin embargo, el paso del tiempo no borró su grandeza. El edificio, hoy catalogado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como inmueble de protección general, destaca por su estilo Art Déco, con detalles únicos: azulejos amarillo y azul, ventanas tipo ojo de buey, columnas con diseño ornamental y herrería artística con el logotipo de la antigua empresa.
El corazón del inmueble lo constituía el pabellón de bombas, que captaba agua del río Tamesí para enviarla a tanques de sedimentación, piscinas de filtrado y un sistema de cloración pionero en su tiempo.
Un nuevo pulmón y una joya por descubrirenTampico
Hoy, lo que alguna vez fue el epicentro del abastecimiento de agua, se transforma en un espacio para la educación ambiental, la contemplación artística y el disfrute familiar. Rodeada por más de 19 hectáreas, esta área ha sido rebautizada como La Casa de la Naturaleza, gracias al impulso de organizaciones ciudadanas, colectivos culturales y ambientalistas.
Aquí, los visitantes pueden recorrer senderos naturales, conocer sobre flora y fauna de la región, asistir a exposiciones culturales o simplemente relajarse en un entorno que invita a desconectarse del bullicio urbano.
Este espacio se ha consolidado como una opción ideal para quienes visitan Tampico durante vacaciones, especialmente en Semana Santa, al ofrecer una alternativa recreativa, educativa y sostenible.
La Casa de la Naturaleza no solo honra su pasado como pieza clave del desarrollo urbano de Tampico, sino que apuesta por un futuro donde el arte, la historia y el medio ambiente converjan para beneficio de la sociedad.
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