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Gilberto Castillo ya soñaba con ser un vaquero cuando apenas era un niño. Hoy a sus 31 años y después de haberse graduado como Ingeniero Agrónomo, se dedica al sector ganadero, rubro que se ve amenazado por la sequía y los inesperados cierres de la frontera.
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“Desde pequeños hemos estado en al ámbito, mis papás vienen de pueblos entonces ahí estamos enraizados también”.
El observa los retos y problemas que enfrentan los productores y los entiende con claridad.
“Lo que pasa que parte de la familia, mi papá, tíos, se dedican a la ganadería al igual que a al exportación de forraje, pastura, alimento, todo lo que tiene que ver con ganado, ellos se dedican por lo cual me llamó la atención”.
Las medidas sanitarias de Donald Trump han impactado severamente, pues todo el ganado que está en los corrales de engorda representa un costo extra para los ganaderos, que además, deben sortear la sequía extrema.
“Lo que pasa que el ganado no se está exportando y todo el consumo, todo lo que está proyectado de exportación tiene que estar aquí y se tiene que mantener, se tiene que seguir comprando alimento, grano, todo lo que tiene que ver para la misma engorda”.
Jenny Valdez, administradora de comercio de alimento para ganado, señala que los cierres fronterizos les han afectado en sus inventarios.
“Pues sí, es que si afecta… mucha merma”.
Además, en sequía extrema, las vacas no encuentran su alimento de manera natural.
“Si perjudica a las personas que de dedican al ganado, porque cuando no llueve no hay pasto en el campo, en los ranchos, donde el ganado puede ir a buscar su propio alimento”.
También las clínicas veterinarias como en la que trabaja Denisse Martínez, reciben mayor cantidad de llamadas y consultas en temporada de calor extremo.
“Pues ahorita está aumentando en el momento de las pacas, si vienen y compran más”
El tema ya ha sido expuesto a las autoridades federales. El representante de los ganaderos en el estado Juan Ochoa Valenzuela dice estar al tanto del sentir de su sector.
“En vez de haberse exportado en el tiempo correcto, tienen que seguir alimentándolo el ganado hasta un punto donde ya también se volvería incosteable seguirle dando comida, entonces lo tienes que vender al mercado nacional y es ahí es donde el productor toma la pérdida”.
Con todo y lo anterior, se avisora un rayo de esperanza con las próximas lluvias, pues los pronósticos del jefe de meteorología de la Conagua, Gilberto Lagarda, estiman que en los próximos meses pueda recuperarse al menos un poco del líquido vital que ha dejado de almacenarse en las presas.
“Agosto viene un poco más positivo de lo normal, va llover un poco más, cuando menos el pronóstico nos dice que va llover un poco más que la media histórica, que el promedio histórico y septiembre viene por el estilo”.
En el estado de Sonora existen un total de 10 presas que en así conjunto registran un 13.2 por ciento de almacenamiento, solo un poco más que el año pasado, cuando apuntaban apenas el 11 por ciento.
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