Opinión

El cierre del Apertura 2025, un reflejo del fútbol mexicano

La Liga MX dejará para el final al equipo que se lleve la cima y todos esperan que Pumas le saque algo a Cruz Azul.

La Liga MX se juega la cima del torneo en la última jornada Mexsport Especial
La Liga MX se juega la cima del torneo en la última jornada Mexsport Especial

La Jornada 16 del Apertura 2025 dejó el torneo al rojo vivo. A una fecha del cierre de la fase regular, los márgenes son tan estrechos que varios equipos podrían terminar empatados en el primer lugar si Cruz Azul cae ante Pumas y Toluca no logra vencer al América. Incluso, Tigres tiene opciones de arrebatar la cima si gana y los tres de arriba suman el mínimo posible de puntos. Un cierre tan apretado refleja la naturaleza volátil de la Liga MX, donde una mala noche o un gol en tiempo de compensación pueden reordenar la tabla de forma drástica.

Cruz Azul, que ha mostrado consistencia durante gran parte del torneo, depende de sí mismo. Ha sabido capitalizar su orden defensivo y el peso específico de algunos de sus jugadores en momentos clave. Pero el partido ante Pumas no será sencillo: el equipo universitario llega motivado, con aspiraciones reales de clasificar al Play-In, y con la oportunidad de cerrar ante su gente una campaña irregular, pero con brotes de carácter.

Toluca, por su parte, dejó escapar puntos valiosos en su empate a cero goles contra Atlas y deberá enfrentar al América en un duelo que promete ser más estratégico que espectacular. Los de Coapa, pese a no ser tan dominantes como en torneos anteriores, se mantienen dentro de los punteros de la competencia gracias a la jerarquía de su plantilla. Cualquiera de los dos puede terminar arriba si Cruz Azul tropieza, y si Tigres hace lo propio, el desenlace del primer lugar podría depender de la diferencia de goles.

El caso de Tigres merece mención aparte. El conjunto regiomontano, con su plantel experimentado y acostumbrado a competir bajo presión, ha ido de menos a más. Su solidez ofensiva y el peso de su localía lo convierten en un contendiente silencioso, que podría terminar líder si los resultados se combinan a su favor. Si algo caracteriza a Tigres es su capacidad para cerrar torneos con autoridad, y este cierre no parece la excepción.

Entre los que llegan de atrás, Guadalajara es uno de los grandes protagonistas del repunte. Su arranque fue errático, con derrotas que encendieron las alarmas, pero en cada jornada mostró señales de mejoría; gran decisión haber mantenido a Milito a pesar de los tambaleantes resultados al inicio del Apertura. Hoy ocupa el sexto lugar y depende de un buen resultado en la última fecha para asegurar su pase directo a la liguilla. No es poca cosa considerando cómo inició el torneo. El equipo ha encontrado equilibrio y, sobre todo, una identidad que parecía extraviada.

Pumas, en cambio, sigue siendo un enigma. Su victoria reciente frente a Tijuana fue convincente, no sólo por el marcador sino por la actitud mostrada. Esa actuación le permitió depender únicamente de sí mismo para acceder al Play-In. Sin embargo, el comportamiento del técnico ha generado polémica. Su constante confrontación con la afición ha dividido opiniones. Algunos interpretan su actitud como un intento de absorber la presión y proteger a sus jugadores; otros lo ven como simple bravuconería que distrae más de lo que aporta. En cualquier caso, será observado con lupa en el cierre ante Cruz Azul, un duelo con implicaciones para ambos lados de la tabla.

Juárez ha sido una grata sorpresa. Su campaña ha sido sólida, con un desempeño que lo mantiene en zona de clasificación y le permite competir con planteles más costosos. Lo de Pachuca, en contraste, ha sido un ejemplo de inconsistencia: momentos brillantes seguidos de caídas inexplicables. Su juventud y dinamismo no han bastado para darle continuidad a su rendimiento. Tijuana, en cambio, pasó de ser una de las revelaciones del torneo a una decepción en la recta final. En las últimas cinco fechas no ha conseguido una sola victoria, y ese desplome lo dejó fuera de toda posibilidad real de competir por un lugar directo en la siguiente fase.
En la parte baja de la tabla, tres equipos quedaron eliminados: Mazatlán, León y Puebla. Lo de León resulta especialmente sorprendente, considerando la calidad de su plantel y el peso histórico de la institución. En el caso de Mazatlán y Puebla, la eliminación era previsible, aunque igualmente decepcionante. Ninguno logró consolidar una idea de juego ni generar un mínimo de competencia sostenida.

Lo que este torneo vuelve a exhibir es la facilidad con la que los equipos mantienen esperanzas matemáticas hasta el final. En cualquier otra liga, un equipo en el lugar 15 con 16 puntos estaría eliminado hace semanas. Aquí, incluso Necaxa, en esa posición, conserva opciones numéricas de avanzar al Play-In. Esa característica del formato mexicano, que amplía las posibilidades y prolonga el suspenso, es al mismo tiempo su mayor atractivo y su mayor crítica. Favorece la emoción, pero también la mediocridad.

La última jornada del Apertura 2025 definirá no sólo quién termina en la cima, sino quién realmente llega con autoridad moral y futbolística a la liguilla. Cruz Azul, Toluca, América y Tigres disputan el honor de liderar; Guadalajara busca confirmar su remontada; Pumas aspira a redondear su resurgir; Juárez intenta consolidarse; y más abajo, varios equipos pelean por una esperanza que, en cualquier otra parte del mundo, ya habría expirado.

El cierre promete emociones fuertes y escenarios cruzados. Lo cierto es que, como tantas veces en el fútbol mexicano, el desenlace no se escribirá hasta el último minuto. Y es precisamente esa incertidumbre la que mantiene vivo al torneo, para bien o para mal.

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