Un golpe de realidad con menos tiempo rumbo al Mundial
México sufrió el fin de semana dos derrotas que acabaron con toda esperanza: la del futuro y la de la esperanza en 2026.

El fin de semana tuvo un sábado triste para el fútbol de selecciones mexicanas; dos partidos, dos categorías, dos derrotas dolorosas. La primera, la de la Selección Sub-20, parece más digerible, es un equipo de jóvenes con mucho futuro; la derrota de la tarde, del equipo mayor, genera una sensación de haber quedado descubiertos. La vulnerabilidad del fútbol mexicano quedó a descubierto; años de decisiones muy cuestionables a nivel dirigentes han resultado en el descuido del elemento más importante en este deporte: el jugador. Al final sí es él, quien acierta o erra dentro de la cancha, pero cuando no tiene los elementos mínimos necesarios para desarrollarse como profesional, se encuentra con derrotas como la del sábado frente a Colombia. El equipo cafetalero clasificó como tercer lugar en las eliminatorias sudamericanas, por encima de Brasil y Uruguay; la Sub-20 colombiana se colocó en la semifinal del Mundial de la categoría después de vencer en un gran partido al campeón europeo: España. En México nadie se pregunta cómo es que Colombia ha llegado a este nivel en su fútbol y si es posible replicar el método.
El papel de la Selección Sub-20 en el Mundial de la categoría resulta aceptable; el grupo en el que se encontraba parecía uno de los más complicados, con Brasil, España y Marruecos como rivales. Dos empates y una victoria colocaron a México en el segundo lugar, tres partidos en los que el equipo mexicano mostró templanza cuando se vio abajo en el marcador, además de personalidad y carácter para lograr los empates; en la victoria, frente a Marruecos, el equipo mexicano tuvo mucha personalidad y orden que permitieron mantener el marcador con la mínima diferencia por cuarenta minutos hasta el silbatazo final. La victoria en octavos frente a Chile fue categórica y levantó expectativas de cara a los cuartos.
Pero en Argentina, la característica sus futbolistas y por ende de su fútbol, es la competitividad, el fútbol argentino está estructurado para que los jugadores talentosos sean detectados desde muy temprana edad para que, con muchas facilidades, puedan ser exportados a ligas europeas, de cualquier jerarquía; hay, por lo menos un jugador argentino en alguna liga profesional de todos los continentes, sumando cerca de mil jugando fuera de la liga argentina. Mientras en el equipo mexicano, apenas alcanza que la mayoría de jugadores hayan tenido participación en sus clubes de primera división, el conjunto argentino cuenta con cinco y participando en clubes europeos. La derrota del sábado podía entrar dentro del presupuesto, cuando se toman todos los factores en cuenta; aunque la ilusión estuvo presente, el equipo argentino fue mejor.
La Selección mayor tiene este martes una oportunidad para nivelar la balanza y hacer que las críticas bajen un poco el tono; la derrota frente a Colombia fue escandalosa y demostró la realidad actual del equipo y, en general, del fútbol mexicano. El equipo mexicano carece de materia prima, aunque el cuerpo técnico mencione que hay alrededor de 60 futbolistas en el radar, a los seleccionadores les cuesta trabajo armar equipos competitivos desde hace un par de ciclos mundialistas. Pero Ecuador no será nada fácil, terminó como segundo de la clasificación sudamericana; una eliminatoria histórica para la selección ecuatoriana que, como Colombia también es desdeñada por los federativos mexicanos en sus formas y manejos, que ha formado una generación de futbolistas ecuatorianos comprometidos con los objetivos como equipo.
Al final del día la responsabilidad de ganar o perder un partido, recae en los once que entran a la cancha, pero cuando estos no tiene una estructura que les cobije y que le otorgue las herramientas necesarias para el desarrollo óptimo, desde un plan nutricional temprano, hasta la infraestructura para entrenar como lo hacen en los grandes clubes; o cuando los dirigentes toman decisiones que van en contra de la competencia y el crecimiento, no se puede esperar mucho más; las derrotas como la del sábado seguirán dando golpes de realidad.
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