Mundial de Chile Sub 20, México se juega su calificación a octavos de final
Mientras la Selección mayor vive momentos grises y se le critica la falta de figuras, esta Sub-20 ofrece aire fresco.

La Selección Mexicana Sub-20 juega en Chile un Mundial que parecía cuesta arriba desde el sorteo. El grupo pintaba como un castigo: Brasil y España, dos gigantes del fútbol juvenil y referentes mundiales, más un Marruecos en pleno auge. Pero este equipo mexicano no se ha achicado. Lejos de intimidarse, se ha plantado con personalidad y logró empates ante Brasil y España, resultados que saben más a triunfo que a simple resistencia. No es poca cosa, porque no solo se jugó con orden, también se compitió con carácter y con talento.
Los partidos contra esas dos potencias dejaron buenas sensaciones. México sufrió en defensa, pero también generó peligro cuando tuvo la oportunidad. En ningún momento pareció un equipo sometido; al contrario, los jóvenes mexicanos mostraron que tienen la calidad y la valentía para jugar de tú a tú con cualquiera. Lo que parecía un grupo imposible, hoy México ocupa el segundo lugar, pero depende de ganar para seguir avanzando.
El siguiente reto será Marruecos, quizá el rival más complicado del grupo. Los jugadores marroquís son intensos, fuertes, rápidos y disciplinados. Su estilo suele complicarle a selecciones, que muchas veces contra rivales físicos y verticales. Será un partido que exigirá madurez, concentración y, sobre todo, la capacidad de aprovechar cada detalle. Marruecos no perdona errores. Si México logra superarlo, no solo avanzará en el torneo, también demostrará que este grupo está listo para cosas más grandes.
Parte de este buen paso por la fase de grupos se debe a l gestión de Eduardo Arce; el técnico que ha tenido cierta experiencia en Primer división, con Puebla, donde no le fue bien, ha encontrado un nicho dirigiendo a los jóvenes mexicanos; ha sabido balancear el equipo, tratando de mantener cierto orden; ha mostrado capacidad de ajustar cuando el partido lo permite y se nota que propicia unbeun ambiente en el grupo, sin tener mucho protagonismo, pero,quitando presión a sus jugadores cuando es necesario.
En lo individual, varios nombres empiezan a destacar. Emmanuel Ochoa, se ha ganado un lugar como líder silencioso: transmite calma, organiza desde atrás y transmite seguridad; Elías Montiel, en media cancha transmite todala experiencia que ha adquirido en Pachuca; luego está Gilberto Mora, la gran revelación, es el más joven del equipo, pero juega como si llevara años en esto, tiene velocidad, descaro, pide la pelota sin miedo y encara a rivales de peso como si fueran cualquiera. Su nivel ha sido sobresaliente y confirma que el talento no tiene edad. En cada jugada se nota que puede ser una de las grandes joyas de esta generación.
Llama la atención que Hugo Camberos, en Chivas no tiene minutos y parece relegado, pero con la Selección hizo un buen relevo frente a España: participó, generó juego y rindió a un buen nivel. A veces los contextos de club y selección no coinciden, y un jugador puede encontrar confianza y rendimiento cuando se siente respaldado.
Mientras la Selección mayor vive momentos grises y se le critica la falta de figuras, esta Sub-20 ofrece aire fresco. No es casualidad haber competido con Brasil y España, y mucho menos empatarles. Es el reflejo de que hay materia prima, hay talento, y lo que hace falta es darles continuidad. De nada servirá un buen Mundial si, al volver a México, estos jóvenes se topan con las puertas cerradas en sus clubes o con proyectos cortos que no los dejan crecer. El reto es institucional: apostar de verdad por ellos, darles minutos, acompañarlos en su proceso. La ilusión ya la pusieron ellos en la cancha.
Esta Sub-20 todavía es un equipo en formación, con errores y momentos de desconexión, pero tiene algo que no se ve hace tiempo: transmite emoción. Se nota hambre, personalidad, ganas de competir y de demostrar que México puede aspirar a más. Y si se le da el respaldo necesario, no sería raro que esta generación supere en calidad a la actual Selección mayor, que tantas veces ha sido señalada por la falta de jugadores diferentes.
En Chile, entre empates luchados y la expectativa de un partido clave ante Marruecos, se está escribiendo una historia que podría marcar el inicio de una nueva etapa. El fútbol mexicano tiene en estos jóvenes un tesoro que no se puede desaprovechar. Porque si algo ha quedado claro en este Mundial es que el talento existe. El reto ahora es creer en él y no dejar que se pierda en el camino.
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