Los empates de la Selección Mexicana, insuficientes
México no pierde, eso es verdad, pero tampoco convence a nadie; el entorno del fútbol mexicano empieza a notar cierto nerviosismo ante la poca variabilidad en el juego del equipo tricolor.

Dos empates son los resultados de los dos partidos de Fecha FIFA que enfrentó la Selección Mexicana; aunque aún falta mucho tiempo, para el Mundial 2026, estos partidos ya podrían empezar a considerarse como de preparación. El propio Javier Aguirre menciona que estos encuentros han servido para ajustar e, incluso, observar jugadores que no se encontraban dentro del radar de las convocatorias. Desde que el ‘Vasco’ tomó, de nuevo, las riendas del banquillo técnico, el seleccionado mexicano ha jugado 19 partidos, de los cuales ha ganado doce; más del cincuenta porciento, permitiendo solamente tres derrotas; son números aceptables, pero ¿Por qué queda una sensación de insatisfacción después ver un partido del Tricolor? Como si las victorias no fueran suficientes, como si siempre quedara una sensación de que se pudo hacer más; tal vez más goles o esfuerzo, hay veces que se han notado a algunos jugadores desconectados del resto del conjunto.
Los más recientes empates, contra Japón y contra Corea del Sur, dejan un sabor agridulce; mientras en el partido contra la selección japonesa faltó de todo; orden, velocidad, entendimiento y, por supuesto goles; contra el equipo coreano hubo cierta mejoría, sobre todo que los dos delanteros hicieron goles. Porque una de las críticas hacia el sistema de juego de esta Selección Mexicana, ha sido la falta de capacidad para gestar jugadas que puedan terminar con peligro ante el arco rival; al equipo mexicano le falta imaginación de medio campo hacia adelante; sí, mucha posesión de balón, pero que resulta intrascendente cuando la creatividad falla. Se han probado varios jugadores, y distintos parados, para tratar de aumentar el volumen de juego hacia adelante, pero a la Selección Mexicana le hace falta ese conductor que pueda ser un liberador de presión y al mismo tiempo un generador de fútbol en el ataque.
Los equipos de Aguirre se defienden bien; él propio técnico mexicano prioriza el orden y la solidez defensiva, las circunstancias de los equipos a los que, mayormente, ha dirigido, así lo exigen. Equipos a los que ayudó con la permanencia en la categoría, cuando parecían destinados a descender en España, Osasuna, Zaragoza, Espanyol y Mallorca, no compitieron por el título de la liga española, pero sí lograron, de la mano del ‘Vasco’ el objetivo de la permanencia, defendiéndose bien. Pero cuando el sistema defensivo falla, todo el plan de desmorona; contra Japón, se presentó una defensa que se vio lenta ante los rápidos desprendimientos al frente del equipo japonés, al grado de que el equipo mexicano terminó con un hombre menso por la expulsión del central Montes; contra Corea se cambió casi por completo a la defensa titular, solo repitió Johan Vázquez, pero con dos jugadas por cada banda, Corea marcó dos goles en los que sus jugadores aprovecharon la desubicación de los laterales mexicanos para marcar los tantos del equipo asiático.
Lo más rescatable de los partidos, son los goles logrados por Jiménez y Giménez; Raúl se acerca a las cifras de los máximos anotadores de la Selección Mexicana, mientras que Santiago volvió a anotar después de siete partidos sin colgar un gol en su cuenta. Los dos, buenos goles; Raúl rematando con la cabeza un centro preciso de Huescas colocando el balón en el ángulo y Santi con un remate de primera intención, también al ángulo. La Selección Nacional tiene jugadores muy capaces de frente al arco, tanto Giménez y Jiménez como, en esta ocasión, Berterame, son delanteros que saben anotar, tienen gol, pero forzosamente necesitan un sistema que les coloque los balones en las zonas en las que pueden hacer daño, sin un creativo o un juego más vertical, los atacantes mexicanos juegan a la deriva y durante largos lapsos del encuentro pasan desapercibidos.
México no pierde, eso es verdad, pero tampoco convence a nadie; el entorno del fútbol mexicano empieza a notar cierto nerviosismo ante la poca variabilidad en el juego del equipo tricolor. No hay sorpresas, no hay actitudes arriesgadas; si bien, el proceso no debe adelantarse a realizar experimentos desesperados por ganar este tipo de partidos, el equipo mexicano no levanta emociones, apenas alcanzan para rescatar un empate en los últimos minutos de un partido, contra Corea, que se empezó ganado, pero con un par de distracciones, estuvo a puno de perderse. Restan dos Fechas FIFA en el año 2025, se jugarán contra equipos de Sudamérica, Colombia y Ecuador, para después, entonces sí, comenzar la recta final de preparación rumbo al Mundial 2026.
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