¿Por qué el T-MEC no se puede cancelar pese a amenazas de Trump? Estas son las reglas
El tratado establece tiempos, revisiones obligatorias y mecanismos institucionales que impiden que un solo país lo dé por terminado de manera inmediata.

Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre permitir que el Tratado de Libre Comercio (T-MEC, por sus siglas en inglés) entre México, Estados Unidos y Canadá “muera” tras su próxima revisión generaron inquietud en los mercados y en el sector empresarial. Sin embargo, las reglas del propio acuerdo comercial limitan esa posibilidad.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, señaló que no observa una intención real del gobierno estadounidense de abandonar el tratado. Más allá del discurso político, el T-MEC cuenta con disposiciones claras que regulan su vigencia y cualquier modificación.
El T-MEC no se puede cancelar de forma unilateral
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 y tiene una duración de 16 años, es decir, hasta 2036. No obstante, el acuerdo contempla revisiones periódicas cada seis años, siendo la primera en 2026.
Esa revisión no significa una cancelación automática. En ese proceso, los tres países deben expresar si desean extender el tratado. Si una de las partes no confirma su continuidad, se activan revisiones anuales posteriores, en 2027, 2028 y así sucesivamente, hasta completar el periodo original.
En otras palabras, ni México, ni Estados Unidos ni Canadá pueden retirarse del T-MEC por decisión de una sola persona o por coyunturas políticas. Se trata de un acuerdo trilateral con mecanismos institucionales que requieren diálogo y consenso.
La empresaria y economista, Patricia Armendáriz, subrayó que cualquier cambio profundo necesitaría el aval de las tres naciones y un proceso largo de negociación. El tratado, recordó, está diseñado para ofrecer certidumbre jurídica y estabilidad a inversionistas, empresarios y trabajadores de América del Norte.
¿Qué implica la revisión del tratado en 2026?
Lo que está previsto para 2026 es una evaluación formal del funcionamiento del T-MEC, no su eliminación automática. En caso de que alguno de los países no confirme la extensión, el tratado seguiría vigente mientras se realizan revisiones anuales dentro del plazo establecido.
Incluso si Estados Unidos optara por no respaldar su continuidad en la revisión, el proceso no permitiría una salida inmediata. El marco legal obliga a mantener el acuerdo activo mientras se desarrollan las negociaciones correspondientes.
El T-MEC sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994, con el objetivo de modernizar las reglas del comercio regional y brindar mayor certeza jurídica. De acuerdo con el Gobierno de México, el acuerdo fortalece la integración económica y amplía las disposiciones en bienes, servicios e inversión.
Frente a los señalamientos de Trump, autoridades mexicanas han reiterado que la relación comercial se maneja bajo reglas claras y canales institucionales. En un entorno internacional marcado por la volatilidad, el respeto a los tratados y a los procesos establecidos resulta clave para mantener la confianza, la inversión y el empleo en la región.
Así, aunque el discurso político pueda elevar el tono, el diseño del T-MEC impide que el tratado se cancele de manera unilateral o inmediata, ya que su continuidad depende de procedimientos formales y del acuerdo entre las tres naciones.
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Raymundo Rangel Laguna es periodista e historiador con más de 15 años de experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Egresado de Comunicación y Cultura e Historia y Sociedad Contemporánea por la UACM, con formación complementaria en el INAH. Actualmente forma parte de Grupo Radio Fórmula y se especializa en política nacional e internacional, deportes y montañismo. Ver más














