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Movilizaciones de agricultores afectaron caminos y carreteras en el país pero, aparentan tener componentes políticos que serían más complejos de lo que las manifestaciones aparentan.
De acuerdo con información publicada por Grupo Milenio, en los bloqueos, habrían sido vistos exfuncionarios y exmilitantes de partidos de oposición, con especial presencia en Hidalgo, Michoacán, Sinaloa, Guanajuato y Jalisco.
En los cierres carreteros de Hidalgo, los panistas Rubén Corona y Santiago Hernández fueron identificados. El primero, agricultor de Tezontepec de Aldama, presuntamente se habría ostentado como representante del Frente Nacional Campesino, mientras que el segundo, padre del diputado federal Asael Hernández, es una figura política con amplia trayectoria en la zona.
En Michoacán, hubo tres personajes políticos locales fueron protagonistas de los cierres intermitentes en carreteras de la región centro del estado, donde se demandaba un precio de garantía más alto para el maíz.
El exalcalde priista de Indaparapeo, Alejandro Gámez; quien fuera edil panista de Queréndaro, Cuauhtémoc Alejandro Solís; y Salomón García López, ligado a antiguos cuadros del PRD, habrían liderado las manifestaciones.
“No negamos el derecho a manifestarse, pero hay otros intereses detrás de estos bloqueos”, advirtió la presidenta Sheinbaum
En Sinaloa, el exdiputado panista y líder del grupo Campesinos Unidos, Baltazar Valdez, también habría conducido este tipo de acciones en la región norte del estado.
En Guanajuato Erasto Patiño, Rubén Vázquez y Mauricio Pérez; y en Jalisco Eliazer Rodríguez y Aldo Ricardo Alatorre, ambos dirigentes agrícolas con influencia en comunidades maiceras, formaron parte de los bloqueos… También tienen historia con partidos de oposición.
Las movilizaciones, que iniciaron como reclamos por el precio del maíz, evidenciarían tanto el descontento rural, como la recomposición de antiguos cuadros políticos, que aprovecharían el malestar social para recuperar visibilidad.
Con estas “participaciones”, los bloqueos tomarían una dimensión que no solo comprende la protesta económica, sino el reacomodo de cuadros políticos que buscarían ocupar nuevos espacios en la política agraria de este país.
El 29 de octubre, el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, y representantes de los campesinos llegaron a un acuerdo para fijar un nuevo precio por tonelada de maíz blanco, además de que se les dará un apoyo extra de 950 pesos por tonelada.
Con base en dicho acuerdo, el apoyo extra se destinará de la siguiente forma: 800 pesos serán otorgados por el gobierno federal, mientras que los 150 pesos restantes por los gobiernos estatales. Tal apoyo se entregará para un total de un millón 400 toneladas de maíz.
Julio Berdegué, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), precisó que tal acuerdo se logró con los productores de Guanajuato, Jalisco y Michoacán. En total, los campesinos recibirán 6 mil 950 pesos por cada tonelada de maíz.
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