
Por

No es vivir con miedo, es sobrevivir a él. Ha pasado un año en Sinaloa y, pese al reforzamiento de la seguridad, los homicidios y robos se mantienen como parte de la rutina a la que debe acostumbrarse la población.
El tiempo se define en una palabra: narcopandemia. La precaución dicta las acciones: faltar a clases, cerrar negocios, no salir. Que la música se convierta en silencio.
En apenas cinco días, Culiacán y Navolato condensan ese clima inseguro: dos muertos frente al Hospital Civil, una balacera junto a una secundaria, el asesinato de un comerciante y de un bombero en la capital del estado.
Tras de un ataque armado, lo primero que hay que hacer es reparar el daño, aunque cueste no sólo dinero, sino contratar a quien se atreva a hacerlo. La rutina del temor.
“Nunca me imaginé que fuera aquí en la casa porque estábamos hasta atrás. Y como se oían los balazos pues se escuchó fuerte, pero no imaginé que fuera aquí. La verdad me dio miedo, ayer no pude conseguir gente para poder resanar. Nos tocó y ni modo nosotros somos gente de trabajo, por eso estamos aquí”, narra, bajo anonimato, un habitante de Navolato.
�� En solo cinco días, Culiacán y Navolato, Sinaloa, registran hechos de violencia: dos asesinados frente al Hospital Civil, una balacera junto a una secundaria, y el homicidio de un comerciante y un bombero. pic.twitter.com/KSS1SnMcgR— Grupo Fórmula (@Radio_Formula) September 5, 2025
En los caminos urbanos y carreteros, para el culiacanense es natural ver los retenes y convoys del Ejército, de la policía estatal y “Los Harfuch”, estos últimos son los elementos enviados por la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSPC), a cargo de Omar García Harfuch, para reducir la criminalidad.
Son más de 20 mil efectivos y más de mil 800 asesinatos desde septiembre de 2024 cuando comenzó la guerra entre Mayos y Chapos.
��Sobre la carretera se despliegan camionetas del Ejército Mexicano para reforzar la seguridad en Culiacán y Navolato �� pic.twitter.com/9FEabGGlxc— Grupo Fórmula (@Radio_Formula) September 5, 2025
Lo que inició entre dos grupos, afecta a miles. Y aunque el empleo formal tiene una caída del 2.5%, las autoridades estatales aventuran un crecimiento económico.
“Decir con esto que ya regresamos a la normalidad, no, al contrario, seguimos trabajando. Claro que quisiéramos que no hubiera pues estos incidentes y que han ido mejorando, sin embargo, todavía falta mucho y vemos mucha disposición del Gobierno federal, ya que sabemos que muchos de estos temas, pues, son federales y que se ve en la calle la disposición que han tenido los tres niveles de gobierno”, dice Ricardo Velarde, titular de la Secretaría de Economía de Sinaloa.
La caída del sector turístico restaurantero se estima entre el 15 y 20%, debido a factores como la percepción de seguridad y el ingreso promedio de clientes, fuentes locales aseguran que a inicios de 2025, la disminución llegó hasta el 25%.
“Los empresarios necesitamosreunirnos, replantear qué queremos y ejecutarlo nosotros. Y creo nosotros que si nos fortalecemos en la en las estrategias económicas como iniciativa privada, el gobierno no le va a quedar de otra más que alinearse a nosotros”, enfatiza Martha Reyes de COPARMEX.
La caída del sector turístico restaurantero se estima entre el 15 y 20%, debido a factores como la percepción de seguridad y el ingreso promedio de clientes.
“Desde hace cinco meses cerramos temprano, cuando empezó la delincuencia”, explica un trabajador de Grupo Panamá cuya caída en Culiacán es del 12% y en Mazatlán del 18%.
Fuentes locales aseguran que a inicios de 2025, la disminución llegó hasta el 25% en todo el sector comercial.
“Los empresarios necesitamos reunirnos, replantear qué queremos y ejecutarlo nosotros. Y creo nosotros que si nos fortalecemos en la en las estrategias económicas como iniciativa privada, el gobierno no le va a quedar de otra más que alinearse a nosotros”, enfatiza Martha Reyes de COPARMEX.
Más Leídas