Volver a Habermas: la vigencia de las acciones comunicativas
Jürgen Habermas desarrolló una de las teorías más influyentes para comprender la democracia moderna: la ‘Teoría de la acción comunicativa’. Hoy el mundo pierde a uno de sus más grandes pensadores contemporáneos.

En Düsseldorf, en el oeste de Alemania y a orillas del río Rin, nacía un 18 de junio de 1929 Jürgen Habermas. Hoy, 14 de marzo de 2026, el mundo despertó con la noticia del lamentable fallecimiento del gran filósofo y pensador a la edad de 96 años.
Ese mismo año, 1929, Düsseldorf, al igual que el resto de Alemania, vivía un periodo de transición crítica marcado por la inestabilidad económica en el preludio de la Gran Depresión (el llamado Crack del 29), que golpeó duramente a la República de Weimar. Eso marcó el fin de los ‘felices años 20’ y el inicio de un periodo de extrema inestabilidad social no sólo para Europa sino también para el mundo.
Aunado a ese acontecimiento económico de gran relevancia para el mundo capitalista, la ciudad en que nació Habermas fue asolada por el ‘Vampiro de Düsseldorf’: Peter Kürten, un sádico asesino en serie que sembró el terror en la ciudad durante ese año, cometiendo violentos asesinatos y agresiones que generaron pánico entre los habitantes.
Habermas y la vigencia de la razón comunicativa
El pensamiento de Jürgen Habermas ocupa un lugar central en la filosofía social contemporánea. Considerado heredero intelectual de la Escuela de Frankfurt, continuador crítico de pensadores como Max Horkheimer, Theodor W. Adorno y Herbert Marcuse, Habermas desarrolló una de las teorías más influyentes para comprender la democracia moderna: la Teoría de la acción comunicativa.
Habermas, junto con Karl-Otto Apel (1922-2017), también destacado filósofo nacido en Düsseldorf, fueron figuras clave en la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, además de cofundadores de la “ética del discurso”, una teoría que tiene que ver con el campo de la comunicación.
La propuesta filosófica sostiene que el lenguaje y el diálogo racional constituyen el fundamento de la convivencia social, la legitimidad política y la defensa de los derechos humanos. Frente a las estructuras de poder coercitivas o al dominio de la racionalidad instrumental del capitalismo, Habermas plantea que la comunicación libre entre ciudadanos puede construir consensos racionales capaces de sostener una sociedad democrática.
¿Qué es la Teoría de la acción comunicativa?
La Teoría de la acción comunicativa, publicada en dos volúmenes en 1981, representa la obra más ambiciosa de Jürgen Habermas. En ella analiza cómo el lenguaje y la interacción social permiten construir racionalidad y legitimidad dentro de las sociedades modernas.
Los dos volúmenes principales de esta obra son:
- La razón y la racionalización de la sociedad
- El mundo de la vida y el sistema: una crítica de la razón funcionalista
En esta teoría, Habermas distingue entre dos formas de racionalidad:
- 1. Racionalidad instrumental
Es la lógica dominante en sistemas burocráticos, económicos y tecnológicos. Su objetivo principal es la eficiencia y el control.
- 2. Racionalidad comunicativa
Se basa en el diálogo entre individuos libres e iguales que buscan el entendimiento mutuo.
Para el pensador alemán, la racionalidad comunicativa permite que los ciudadanos cuestionen estructuras de poder y validen colectivamente las afirmaciones de verdad.
La ‘situación ideal de habla’ y la democracia deliberativa
Uno de los conceptos más influyentes de Habermas es la situación ideal de habla. Se trata de un contexto teórico en el cual los participantes de una conversación pueden dialogar en condiciones de igualdad, sin coerción, donde el argumento más sólido prevalece sobre el poder o la autoridad.
Este modelo se convierte en la base filosófica de lo que hoy se conoce como democracia deliberativa, una forma de política donde las decisiones públicas deben surgir de debates abiertos, racionales y participativos.
Un aspecto central del pensamiento de Habermas es su defensa del valor intrínseco de cada individuo. En su visión, la legitimidad moral y política solo puede surgir de procesos comunicativos donde cada persona tenga la oportunidad de participar.
Esto convierte su teoría en un fundamento filosófico importante para la defensa de los derechos humanos, la legitimidad democrática y la crítica a los sistemas de dominación. En este sentido, ninguna autoridad -política, económica o institucional- puede eliminar o ignorar la dignidad de los individuos sin romper las bases racionales de la sociedad.
Populismo, crisis global y el declive del orden internacional
Jürgen Habermas también desarrolla una crítica profunda al capitalismo avanzado. Según su análisis, los sistemas económicos y burocráticos tienden a colonizar el “mundo de la vida”, es decir, el espacio cotidiano donde se desarrollan las relaciones sociales, culturales y comunicativas.
El liderazgo de figuras como el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido interpretado por diversos analistas como una señal del debilitamiento del multilateralismo y de las instituciones internacionales.
Por ejemplo, la retirada de Estados Unidos de acuerdos internacionales como el Acuerdo de París refleja un giro hacia el aislacionismo político que cuestiona el sistema global construido tras la guerra.
Para Habermas, este tipo de dinámicas pone en riesgo la cooperación internacional necesaria para enfrentar desafíos globales como el cambio climático, las desigualdades económicas y las crisis ecológicas.
El futuro de la modernidad y la política global
Habermas describe la modernidad como un “proyecto inacabado”. Esto significa que las promesas de la Ilustración -libertad, igualdad, racionalidad y democracia- aún no se han cumplido plenamente.
En un mundo marcado por la globalización, el aumento de las desigualdades y el deterioro ambiental, el pensamiento del filósofo alemán sigue ofreciendo herramientas para pensar una política basada en el diálogo democrático, la cooperación internacional y la racionalidad pública.
La Teoría de la acción comunicativa continúa siendo una referencia esencial para comprender las tensiones entre democracia, capitalismo y poder en las sociedades contemporáneas. Su propuesta de racionalidad comunicativa ofrece una alternativa frente a la lógica instrumental del mercado y la política de poder.
La vigencia del pensamiento de Jürgen Habermas demuestra que la modernidad no ha terminado: sigue siendo un proyecto abierto que depende de la capacidad de los ciudadanos para dialogar, deliberar y transformar colectivamente el mundo.
Hoy 14 de marzo falleció Jürgen Habermas, el último pensador e intelectual célebre de Alemania, curiosamente en el 143 aniversario de la muerte de Karl Marx, y en el 147 aniversario del nacimiento de Albert Einstein.
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Hacedor del oficio más lindo del mundo: el periodismo. Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM con 30 años de carrera en diversos medios nacionales. Especializado en cultura, deportes, política, ciencia, espectáculos y estilo de vida. Amoroso padre, hermano y amigo. Ver más








