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Trump va también tras 'los sureños': ¿quiénes son y cómo opera este cártel gringo?

El gobierno estadounidense amplía su ofensiva contra el crimen organizado y pone bajo la lupa a pandillas como los “Sureños”, piezas clave en la venta de droga dentro de Estados Unidos.

Donald Trump, presidente de EU sigue en su combate contra el narco / EFE
Donald Trump, presidente de EU sigue en su combate contra el narco / EFE

La ofensiva del gobierno de Donald Trump contra el crimen organizado ya no solo apunta al sur de la frontera. Ahora, también mira hacia dentro. En su primer año de esta nueva administración, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha detenido a integrantes de distintas organizaciones, incluyendo a 15 miembros de los llamados “Sureños”, una red criminal con raíces en Los Ángeles que hoy opera en múltiples ciudades.

La cifra forma parte de un listado más amplio que incluye a grupos como el Cártel de Sinaloa, La Nueva Familia Michoacana o el Tren de Aragua. Sin embargo, la atención sobre los “Sureños” abre una pregunta incómoda: ¿existen realmente “cárteles gringos”?

Los “Sureños”: la red que mueve la droga dentro de EU

Lejos de la imagen de grandes capos como Joaquín 'El Chapo' Guzmán, los “Sureños” forman parte de una estructura distinta: pandillas fragmentadas que dominan calles, barrios y ciudades enteras, principalmente en la costa oeste de Estados Unidos.

De acuerdo con investigaciones periodísticas como la de Jesús Esquivel, citadas por la BBC, estas organizaciones son las encargadas de hacer el trabajo final del narcotráfico: distribuir, vender y recuperar el dinero de la droga que llega desde América Latina.

Así operan los llamados “cárteles gringos”

El modelo es claro: los grupos criminales latinoamericanos trasladan la droga hasta la frontera, pero una vez dentro del país, son estas pandillas las que toman el control. Se encargan del transporte interno, fijan precios, controlan puntos de venta y lavan ganancias dentro del sistema financiero.

A diferencia de los grandes cárteles, no responden a un solo líder ni a una jerarquía rígida. Funcionan como células locales, con mandos distribuidos y miles de miembros, lo que las vuelve difíciles de desarticular.

Alianzas, negocio y una guerra que también es interna

Informes de seguridad y análisis de organizaciones como InSight Crime señalan que estas pandillas mantienen vínculos con grupos mexicanos, actuando como socios estratégicos. A cambio de acceso a droga a gran escala, incluso con descuentos, asumen tareas como tráfico, distribución, cobro de deudas y hasta sicariato.

Este esquema permite a los cárteles operar sin exponerse directamente en territorio estadounidense, reduciendo riesgos y ampliando su alcance. Para las pandillas, el beneficio es claro: control del mercado local y mayores ganancias.

Pese a su peso en el negocio, expertos como exagentes de la DEA advierten que no pueden compararse con los cárteles latinoamericanos, ya que no tienen poder paramilitar ni control territorial amplio. Aun así, su impacto es innegable: en un país donde el consumo de drogas no deja de crecer, estas redes son clave en el engranaje del narcotráfico.

Hoy, con la presión del gobierno de Donald Trump, el foco no solo está en quienes producen o cruzan la droga, sino en quienes la venden. Y ahí, los “Sureños” ya están en la mira.

Raymundo Rangel Laguna es periodista e historiador con más de 15 años de experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Egresado de Comunicación y Cultura e Historia y Sociedad Contemporánea por la UACM, con formación complementaria en el INAH. Actualmente forma parte de Grupo Radio Fórmula y se especializa en política nacional e internacional, deportes y montañismo. Ver más


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