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Trump en modo bélico: sus declaraciones más polémicas y promesas incumplidas

Entre amenazas, anuncios de victoria y ahora una pausa de ataques por dos semanas, Donald Trump acumula contradicciones en su discurso sobre Irán, generando dudas sobre la veracidad de sus promesas y el rumbo real del conflicto.

Donald Trump e iraníes protestando en London / EFE
Donald Trump e iraníes protestando en London / EFE

El discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a encender la polémica. Hace unos minutos prometió suspender durante dos semanas los ataques contra Irán, pero horas antes lanzó amenazas extremas, asegurando que podría desaparecer a toda una civilización. El contraste ha provocado escepticismo en la opinión pública y en redes sociales, donde muchos consideran que podría tratarse de otra promesa incumplida.

Las dudas no son nuevas. A lo largo de la guerra, Trump ha sostenido versiones que cambian constantemente: primero aseguró que destruiría rápidamente a Irán, luego afirmó que ya había logrado sus objetivos, y ahora plantea una pausa para negociar, lo que evidencia contradicciones en su narrativa.

Un discurso cambiante sobre la guerra con Irán

Uno de los puntos más cuestionados es el argumento sobre el programa nuclear iraní. El analista internacional Mario Saavedra explicó a El Periódico de España, como coinciden otros especialistas, que este planteamiento “es una falacia”, ya que el propio Donald Trump había dicho antes que ese programa ya estaba completamente destruido, pero después volvió a usarlo como justificación de la guerra.

Además, existe una postura oficial en Irán que va en sentido contrario. A principios de los años 2000, el líder supremo Alí Jameneí emitió una fatua (decreto religioso) donde establece que crear, tener o usar armas nucleares está prohibido en el islam, al considerarse haram, es decir, algo ilícito y contrario a la humanidad.

Contradicciones, el sello de Trump

Y eso no termina ahí, a inicios del mes, Trump había aseguro que los avances militares eran rápidos y que la campaña sería breve. El 10 de marzo afirmó que la guerra estaba “casi terminada” y la describió como una “pequeña excursión” que iba por delante de lo previsto. Para el 19 de marzo, sostuvo que Irán estaba “casi derrotado” y que solo faltaba resolver el tema del estrecho de Ormuz. Días después, incluso habló de “conversaciones productivas”.

Sin embargo, sus propios mensajes alternaban entre asegurar que “ya hemos ganado” y admitir que “aún falta trabajo”, generando incertidumbre sobre si realmente existían negociaciones o si se trataba de declaraciones sin sustento.

Desmentidos desde Irán y tensión internacional

El propio Trump afirmó en su red Truth Social que Irán había solicitado un alto al fuego, condicionado a la apertura del estrecho de Ormuz. Incluso aseguró que el nuevo liderazgo iraní era “menos radical” y más dispuesto al diálogo.

Pero horas después, el canciller iraní, Abbas Araqchi, desmintió categóricamente estas declaraciones, calificándolas como falsas. Aseguró que Irán no ha presentado ninguna propuesta de alto al fuego y que los supuestos planes difundidos son solo especulación mediática. Por eso lo de hoy no lo ven creíble.

Las autoridades iraníes han reiterado que no existen negociaciones directas con Washington, aunque reconocen contactos indirectos a través de países como Pakistán. La postura oficial sigue siendo resistir sin abrir negociaciones por ahora.

Ruptura con aliados y presión sobre la OTAN

Las contradicciones también han impactado la relación de Estados Unidos con sus aliados. Países europeos de la OTAN han dejado claro que no intervendrán en el conflicto, al considerar que no es su guerra. Esto provocó nuevas amenazas de Trump, quien incluso planteó retirar el apoyo estadounidense.

El mandatario llegó a calificar a la OTAN como un “tigre de papel” y criticó a países como Alemania, Francia y Reino Unido por no respaldar la ofensiva. La tensión aumentó cuando naciones como España e Italia bloquearon el uso de bases militares para operaciones relacionadas con el conflicto.

El tono de Trump ha sido especialmente agresivo. Ha calificado a Irán de “locos bastardos” y exigido la reapertura del estrecho de Ormuz, pese a haber dicho anteriormente que su cierre no afectaría a Estados Unidos.

En un mensaje, advirtió que “todo el país puede ser eliminado en una noche”, e incluso llegó a afirmar que “esta noche morirá toda una civilización”. También sostuvo que su gobierno ya logró un cambio de régimen en Irán, con líderes “más inteligentes y menos radicales”.

Mientras tanto, desde Irán respondieron con ironía a algunas de estas declaraciones, minimizando las amenazas y negando los escenarios planteados por Washington.

De la guerra total al alto al fuego en horas

En medio de esta escalada, esfuerzos diplomáticos desde Pakistán fueron descritos como “críticos y sensibles”. Poco después, surgieron versiones de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán.

Finalmente, el propio Trump anunció que, tras conversaciones con autoridades pakistaníes, aceptó suspender los bombardeos por dos semanas, siempre que Irán garantice la apertura del estrecho de Ormuz. Aseguró que ya se cumplieron los objetivos militares y que existe una propuesta de 10 puntos sobre la mesa para lograr un acuerdo de paz a largo plazo.

La televisión iraní, vinculada a la Guardia Revolucionaria, presentó este cese al fuego como un “triunfo”.

Promesas que no se cumplen

A pesar del anuncio, persisten las dudas. Trump ha cambiado constantemente los plazos del conflicto: primero dijo que terminaría en minutos, luego en días, después en semanas, y la guerra ya se acerca a los dos meses.

Además, el supuesto alto al fuego sería únicamente entre Estados Unidos e Irán, dejando fuera a Israel, lo que añade incertidumbre sobre su viabilidad.

La sucesión de amenazas, declaraciones triunfalistas, desmentidos y giros en su postura dibuja un patrón claro: mientras Trump insiste en proyectar control y una victoria cercana, los hechos y las respuestas internacionales muestran un escenario mucho más complejo e incierto.

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