Ay, nanita: los megatsunamis van en aumento y estas zonas son las más vulnerables
Científicos alertan por la frecuencia de estas olas gigantescas que presentan diferencias con respecto a los tsunamis y pueden poner a barcos y sus tripulantes en peligro.

En las últimas décadas el registro de megatsunamis -que no son lo mismo que un tsunami- han ido en aumento, especialmente en zonas como Alaska. Te explicamos en qué consiste este fenómeno y por qué ciertas áreas geográficas son más propensas que otras a presentarlo.
¿Qué es un megatsunami y en qué se diferencia de un tsunami?
De acuerdo con investigadores de este fenómeno entrevistados para un reportaje de BBC Mundo, los megatsunamis son olas enormes que se producen cuando un deslizamiento de tierra causado por un terremoto o por roca suelta impacta en el agua. Su duración suele ser escasa.
En cambio, los tsunamis ocurren en mar abierto y son desencadenado directamente por terremotos o, en menor medida, por volcanes submarinos. Como el tsunami de Japón de 2011, pueden viajar miles de kilómetros, devastar zonas pobladas y causar muertes.
Sin embargo, el año pasado se registró el segundo megatsunami más grande de la historia, lo que alerta a los especialistas sobre este fenómeno. El mayor megatsunami se presentó en la década de 1950 y superó los 500 metros de altura.
Así ocurrió el segundo megatsunami más grande de la historia
El de mediados del año pasado, explica el reportaje, se formó cuando parte de una montaña de Alaska se derrumbó en el mar. Los estudiosos de este fenómeno lo consideran un recordatorio de los riesgos que plantea el derretimiento de los glaciares.
La ola enorme recorrió un fiordo (golfo localizado entre montañas y formado por glaciares) remoto del sureste de Alaska (Estados Unidos) y destruyó lo que encontró a su paso.
El evento pasó en gran medida inadvertido, pero un nuevo estudio científico muestra que pequeños terremotos desencadenaron un deslizamiento de tierra masivo, explica el reportaje firmado por Kate Stephens, Helen Briggs y Kevin Church.
Unos 64 millones de metros cúbicos de roca se precipitaron hacia el agua, la fuerza de esa cantidad de roca cayó en el fiordo en menos de un minuto y creó la ola gigantesca de casi 500 metros de altura.
Los investigadores advierten que sólo porque el fenómeno ocurrió en las primeras horas de la mañana no quedaron barcos turísticos atrapados en la devastación. Bretwood Higman, geólogo que vio los daños en el fiordo Tracy Arm, consideró este evento "un llamado de atención".
Alaska es especialmente vulnerable a los megatsunamis debido a sus montañas escarpadas, fiordos estrechos y terremotos frecuentes, señala el reportaje de BBC Mundo.
Piden mayor vigilancia ante aumento de megatsunamis
Una nueva investigación publicada en la prestigiosa revista científica Science sugiere que el derretimiento de los glaciares y el deshielo del permafrost (suelo que permanece congelado) impulsados por el cambio climático están empeorando considerablemente las caídas de roca que producen los megatsunamis.
"Estoy bastante seguro de que (los megatsunamis) están aumentando no solo un poco, sino mucho", afirmó Higman, "quizá unas 10 veces más frecuentes que hace apenas unas décadas".
Ante este panorama, los científicos entrevistados por BBC Mundo piden mayor vigilancia de los riesgos en partes de Alaska que podrían ser vulnerables a megatsunamis.
Por su parte, compañías de cruceros han anunciado que dejarán de enviar barcos a Tracy Arm, el fiordo donde ocurrió el segundo megatsunami más grande de la historia,
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Periodista de cultura y Hard News egresada de la FCPyS de la UNAM. Estudió la Maestría en Letras Modernas de la Universidad Iberoamericana. Ver más













