¿Agapito, Aniceto y Lando? Los nombres más raros que ha tenido un papa en el Vaticano
Aunque muchos recuerdan a Juan Pablo II o Francisco, pocos saben que hubo papas con nombres tan peculiares como Agapito, Aniceto o Lando.

El nuevo líder de la Iglesia Católica es Robert Francis Prevost, un estadounidense con trayectoria misionera en Perú, quien ha adoptado el nombre de León XIV. Su elección desató una ovación en la Plaza San Pedro del Vaticano, donde miles aguardaban con entusiasmo conocer al sucesor del papa Francisco, el argentino Jorge Bergoglio.
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La elección de un nombre pontificio como León, que no se usaba desde el siglo XIX, sorprendió a muchos y recordó la riqueza de nombres que ha tenido la historia del Pontificado. Este momento trajo a la memoria algunos de los nombres más inusuales usados por papas a lo largo de los siglos, especialmente durante los primeros tiempos del cristianismo, cuando la sede papal aún se consolidaba en Roma.
Agapito y Aniceto, los papas con los nombres más extraños del Pontificado
Durante los primeros siglos del cristianismo, cuando el Vaticano aún no era el centro de poder que conocemos hoy, muchos papas llevaban nombres inspirados en el griego o el latín, y algunos de ellos hoy podrían parecer francamente excéntricos.
Uno de los más llamativos fue San Agapito I, quien ocupó el pontificado entre los años 535 y 536. Su nombre, derivado del griego agape (amor divino), puede sonar hoy como una mezcla entre nombre de santo y diminutivo curioso. Su festividad se celebra el 22 de abril tanto en Roma como en las iglesias orientales.
También destaca San Aniceto, papa del año 155 al 166, recordado por haber prohibido el cabello largo entre los clérigos y por haber fijado la celebración de la Pascua. Aunque fue un líder importante, su nombre ha desaparecido casi por completo del uso cotidiano, lo que lo vuelve aún más singular.
Lando, Simplicio, Hormisdas… y otros papas
La historia del Pontificado ha producido una lista de nombres que parecen sacados de novelas de fantasía. Por ejemplo, Lando fue el papa número 122 y gobernó brevemente entre 913 y 914. Su nombre fue tan peculiar que ningún otro papa volvió a usarlo jamás.
También están Simplicio, papa entre 468 y 483, y Hormisdas, de origen persa, quien lideró la Iglesia en el año 514. Otros como Adeodato, Higinio, Evaristo o Zósimo suenan hoy completamente ajenos al uso moderno, pero alguna vez encabezaron la Iglesia desde Roma.
Estos nombres reflejan el mestizaje cultural del Imperio Romano, así como las distintas tradiciones que se integraron al cristianismo naciente.
El Vaticano y la evolución de los nombres papales
A lo largo de la historia, los papas han adoptado nombres para marcar una línea espiritual o política, rendir homenaje a sus predecesores o distanciarse de figuras polémicas. El Vaticano instituyó esta tradición formalmente en el siglo VI, y desde entonces el cambio de nombre se volvió regla no escrita.
Con casos como Juan Pablo I, el primero en usar un nombre compuesto, o Francisco, el primero en adoptar ese nombre en honor a San Francisco de Asís, la elección del nombre es siempre una señal de identidad.
Hoy, con León XIV, se recupera un título histórico que no se usaba desde 1878 y se suma una página más a la colorida historia de los nombres del Pontificado.
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Raymundo Rangel Laguna es periodista e historiador con más de 15 años de experiencia en prensa escrita, radio y televisión. Egresado de Comunicación y Cultura e Historia y Sociedad Contemporánea por la UACM, con formación complementaria en el INAH. Actualmente forma parte de Grupo Radio Fórmula y se especializa en política nacional e internacional, deportes y montañismo. Ver más














