Ídolos paganos bajo altares cristianos: El Museo de Arte Sacro y la Catedral de Cuernavaca
Descubre la inquietante verdad del sincretismo cultural en este museo al interior de la Catedral de Cuernavaca.

La Ciudad de Cuernavaca produce emociones encontradas. Hay dos lugares que se complementan estéticamente, y estos son la Catedral de Cuernavaca y el Museo de Arte Sacro.
La Catedral de Cuernavaca
La Catedral de Cuernavaca es una de las edificaciones eclesiásticas más antiguas de nuestro país. Su construcción se inició en el año de 1529 y fue concluida en 1574. Es importante mencionar que en el año de 1994 fue declarada Patrimonio de la Humanidad.
La Catedral de Cuernavaca es un museo en sí mismo por arquitectura, pinturas y reliquias. En su amplísimo atrio se encuentran algunas capillas que podrían ser catalogadas como iglesias.
Sus 500 años de antigüedad se funden y complementan de una manera sorprendentemente armoniosa con un muy moderno reacondicionamiento realizado a mediados del siglo pasado.
De hecho se dice que este reacondicionamiento fue tan vanguardista, no solo en lo estético sino también en lo filosófico, que no fue del agrado de ciertos sectores de la sociedad y quizá por esta razón es tan difícil encontrar información de dicho reacondicionamiento.
En el año de 1957 y justamente a raíz de dicho reacondicionamiento, salieron a la luz unas bellas pinturas murales que prácticamente cubren cada uno de los muros de esta edificación. La temática de dicha pintura mural es el martirio y muerte de San Felipe de Jesús y sus 26 compañeros ocurrida en Japón en el año de 1597.
Esta bella pintura mural nos deleita con algunas soluciones inesperadas como este trampantojo en el que se da la ilusión de que esta puerta cruza por debajo del océano.
Pero en esta Catedral podemos encontrar más tesoros dignos de visitar como, por ejemplo, las reliquias muy fuera de lo común por ser osamentas completas de San Justino y San Vicente.
Museo de Arte Sacro
A unos pasos de la Catedral, junto a la Capilla Abierta, se encuentra la entrada al museo la cual no promete mucho: una lona sin chiste y una puerta que parece de almacén.
Afortunadamente todo cambia en el interior.
El tiempo de permanencia es en promedio de 45 minutos a una hora; es un museo pequeñito distribuido en dos plantas.
La arquitectura de este museo es inusitadamente modernista. De hecho rayando casi lo industrial y esto es parte del atractivo de este recinto y el elemento que lo une estéticamente hablando con la Catedral.
La iluminación también es un actor importante en la museografía de este lugar; con sus tonos dorados realzan la estética de las piezas de esta colección y sus fuentes de luz indirecta y discreta realzan el dramatismo de las salas de este museo.
La colección, la cual inicia con una serie de piezas prehispánicas mismas que fueron encontradas en este lugar, y entre todas ellas y sin lugar a dudas la más importante es una diosa Tonantzin. Y digo que es importante porque esta fue localizada oculta detrás del altar de la Virgen de la Asunción.
Este hecho, el ocultar ídolos paganos dentro o detrás de imágenes cristianas, ha sido visto como una manera de sincretismo en donde los indígenas continuaban adorando a sus antiguas deidades ocultas detrás de las de la nueva religión.
Inmediatamente después nos encontramos con un pequeño espacio dedicado a la liturgia y aquí cabe destacar una reliquia de la Santa Cruz. Pero aquí también nos encontramos más piezas dignas de admiración entre cálices, patenas, libros, custodias, vestimentas... en fin, una gran cantidad de objetos sacros de gran calidad artística.
Hay un espacio dedicado a San Francisco de Asís. No olvidemos que esta es una edificación franciscana y es muy importante señalar que toda la obra que se exhibe en este museo pertenece al conjunto de la Catedral y el convento franciscano.
Al fondo, en el primer nivel, justo antes de llegar al hueco donde se encuentran las escaleras y el elevador que llevan a la segunda planta, se encuentra San Cristóbal. Se encuentra junto a los arcos de las puertas soportando, como dice la tradición, todo el peso de esa construcción.
Ya en el segundo nivel nos encontramos con tres espacios o núcleos:
- el primero realmente muy pequeño dirigido a los apóstoles y en donde podemos encontrar magníficas pinturas con esta temática.
- Más adelante nos hallamos en un amplio espacio dedicado al arte mariano y aquí mismo podemos admirar algunas obras del maestro Juan Correa.
- Ya para concluir la visita al final del segundo nivel y entre mobiliario modernista nos encontramos con obras con temática enfocada en la crucifixión.
Así que ya lo sabes, si visitas la Ciudad de la Eterna Primavera, no te puedes perder una visita la Catedral de Cuernavaca y su Museo de Arte Sacro, un espacio para la fe, la historia y el arte que te sorprenderá.
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Community Manager y Redactor Web de Radio Fórmula Morelos con casi 10 años de experiencia. Ingeniero en Sistemas (ISC) y Maestro en Ciencias. Padre, amigo y colaborador. Apasionado del cine y la literatura de ciencia ficción. Ver más



