Carmelita, guerrera, pero sobretodo madre: una luz de esperanza en los colectivos de búsqueda
Este 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha visibilizar este grave problema social y honrar tanto a las víctimas como a sus familias.

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), en Baja California Sur existen 807 personas con ficha de búsqueda activa desde enero de 2017 hasta agosto de 2025. Entre esos nombres se encuentra José Fabián Olachea González, desaparecido hace casi ocho años. Desde entonces, su madre, María del Carmen González, no ha dejado de buscarlo, aunque parezca que “se lo haya tragado la tierra”.
“En septiembre cumple ocho años y desde entonces no tenemos noticias de él, ni nada, es como si se lo hubiera tragado la tierra”, expresa con voz quebrada.
Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha proclamada por la Asamblea General de la ONU en 2010, que busca visibilizar este grave crimen contra los derechos humanos y honrar tanto a las víctimas como a sus familias, quienes viven con la angustia constante de no conocer el paradero de sus seres queridos.
En 2017 inició el calvario para Carmelita
El 25 de septiembre de 2017 comenzó el calvario para la señora Carmelita. Relata que su hijo fue sustraído de su hogar mientras dormía, acompañado de su esposa e hijo. Desde ese día, ella y su esposo Vicente salieron a las calles de La Paz a buscar a José Fabián.
Fue en aquellos años cuando surgió el primer colectivo de búsqueda de personas desaparecidas en Baja California Sur, conformado por familias desesperadas ante la inacción de las autoridades, la falta de seguimiento a las carpetas de investigación y la omisión de reconocer que el estado también sufría el flagelo de las desapariciones.
“Nos fuimos al monte, a los arroyos, ahí anduvimos. Fue cuando poco tiempo después apareció el grupo y empezamos con ellos. Nos incorporamos, y cada fin de semana o entre semana salíamos a buscar. Éramos mi esposo y yo solos con otras familias, todos con la misma esperanza: encontrar nuestros tesoros”.
Vicente Áviles Olachea, compañero de vida de Carmelita, no logró reencontrarse con su hijo. Falleció hace tres años sin perder la esperanza. Durante cuatro años, acompañó a su esposa recorriendo brechas, montes y cañadas con pico, pala y machete en mano, en busca de alguna pista.
Carmelita lo recuerda como un guerrero incansable, pionero en la localización de fosas clandestinas en el estado. Junto a otros buscadores, logró encontrar cuerpos que hoy descansan junto a sus familias.
Actualmente, María del Carmen tiene 66 años y su salud se ha deteriorado. Desde hace un año enfrenta problemas en una pierna, la misma que caminó miles de kilómetros durante siete años en busca de su hijo.
“Hace unos meses pasó algo muy triste para mí que no esperaba. Estoy postrada en una cama, me operaron el año pasado en marzo; empezó una enfermedad en mi rodilla y desde entonces no he podido quedar bien. Aquí estoy, sin trabajar, en incapacidad”.
El lugar más doloroso para cientos de familias
El hallazgo de fosas clandestinas en Baja California Sur se ha vuelto cada vez más común. En septiembre de 2024, familiares de personas desaparecidas descubrieron el cementerio clandestino más grande en la historia de la entidad. Desde entonces, se han localizado 62 cuerpos en ese predio.
Algunas madres han encontrado a sus hijos; los hallaron sin vida, pero al fin los localizaron. Carmelita admite que el cansancio se ha vuelto insoportable. Aunque conserva la esperanza de encontrar a José Fabián con vida, no descarta que su cuerpo esté en aquel lugar.
“Nos llena de tristeza, dolor e impotencia ver tantas familias que ya no volvieron con sus hijos, que los encontraron así, como uno no quisiera encontrarlos. Ya son ocho años de lo mío. A mí se me hace que está en este predio, pero a la vez pienso que está vivo. No sé. Ya sólo le pido a Dios que me lo regrese como sea, sólo quiero encontrarlo”.
Hoy, Carmelita es una figura clave en el colectivo Búsqueda x La Paz, reconocida por su temple y perseverancia.
Aunque no ha encontrado a su hijo, continúa involucrándose en las actividades que su salud le permite, acompañada por su nueva familia: un grupo de madres buscadoras y familiares de desaparecidos que han unido fuerzas en una lucha con un solo objetivo: encontrar a sus tesoros.
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Periodista sudcaliforniana enfocada en radio y televisión, apasionada por abordar temas relacionados con el medio ambiente y problemáticas sociales. Egresada de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Ganadora del Premio Estatal de Periodismo 2024 y del Premio Estatal de Periodismo en Derechos Humanos 2025. Ver más














