Anticipar el riesgo y salvar vidas: así funcionan las boyas oceanográficas para detectar huracanes en Acapulco
Con tecnología marina, Acapulco refuerza su vigilancia ante huracanes y mejora la respuesta ante riesgos climáticos.

Con el objetivo de reforzar la vigilancia climática en la franja costera de Acapulco, el gobierno municipal, a través de la Coordinación de Protección Civil, puso en marcha dos boyas oceanográficas que ya se encuentran en operación.
Estos dispositivos, ubicados estratégicamente en puntos clave del litoral, están diseñados para medir la temperatura superficial del mar, uno de los principales indicadores en la formación de huracanes.
Raúl Noyola, titular de la dependencia, explicó que el monitoreo constante de la temperatura marina permitirá detectar anomalías térmicas que podrían derivar en ciclones tropicales.
“Estas boyas son una herramienta crucial para anticiparnos a fenómenos que pueden poner en riesgo a la población. Con datos en tiempo real, podemos tomar decisiones más rápidas y precisas”, señaló.
La instalación de estos equipos forma parte de una estrategia integral de prevención que busca reducir los impactos de los huracanes en zonas vulnerables, especialmente en colonias cercanas a la franja costera y áreas de alta exposición.
¿Cómo funcionan las boyas?
Las boyas están equipadas con sensores de alta precisión que registran la temperatura del agua, la velocidad del viento, la presión atmosférica y otros parámetros oceanográficos. Estos datos son enviados vía satélite a un centro de monitoreo local, donde son analizados por personal técnico especializado.
El calentamiento del agua superficial es uno de los factores más determinantes en la formación de huracanes. Cuando la temperatura supera los 26.5 °C, se incrementa la probabilidad de que se desarrollen sistemas ciclónicos. Por ello, contar con mediciones constantes permite activar protocolos de alerta temprana y coordinar acciones con instancias estatales y federales.
Además, las boyas están diseñadas para resistir condiciones extremas, lo que garantiza su funcionamiento incluso durante tormentas severas. Su mantenimiento será realizado de manera periódica por personal capacitado, en coordinación con instituciones académicas y científicas
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