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El miércoles, alrededor de 60 jóvenes se concentraron en la explanada de Rectoría para exigir la cancelación de las elecciones del Consejo General Universitario y de la Federación de Estudiantes Universitarios. Una comisión fue recibida por autoridades universitarias, quienes calificaron las solicitudes como jurídicamente inviables pero ofrecieron mesas de diálogo para abordar otras demandas.
Ante la falta de acuerdo, cerca de 50 estudiantes ocuparon el vestíbulo del edificio, lo que duró poco ya que videos mostraron a un puñado de hombres que sacaron a los estudiantes a empujones, insultos y golpes, dejando a algunos heridos. La universidad reiteró su apertura al diálogo y afirmó que no habrá vulneración de derechos, aunque no se pronunció sobre los actos de agresión
El conflicto continuó el jueves en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), donde el eco de las consignas se mezcló con el caos: luego de una asamblea, dos grupos de estudiantes se enfrentaron; sillas volaron, gritos y empujones generaron confusión y decenas de estudiantes buscaron refugio. Un grupo de unos 50 jóvenes se replegó al edificio A, levantando barricadas con pupitres y mochilas, anunciando que permanecerían atrincherados mientras exigían garantías frente a posibles represalias y mayor representatividad estudiantil.
“Nosotros pedimos a la UdeG que no hubiera represalias contra quienes nos manifestamos pacíficamente, pero no han cumplido. Tenemos que proteger nuestra identidad y no deberían criminalizarnos por cubrirnos el rostro. Además, no nos sentimos representados por un grupo en situación de privilegio que no refleja a la mayoría; no vamos a permitir que unos cuantos sigan tomando decisiones que afectan a toda la universidad” aseguró una alumna del CUCSH.
Por su parte, la rectora del campus, Dulce María Zúñiga ofreció mesas de diálogo para atender las demandas dentro de lo legal y posible, subrayando que la violencia es incompatible con la vida universitaria.
“No vamos a abandonar el campus, porque no es un espacio público, es un espacio universitario y debemos cuidarlo. Ellos decidieron romper el diálogo y eso derivó en un enfrentamiento entre estudiantes. Yo lo que ofrezco es una mesa de diálogo para escuchar sus peticiones y ver qué atención requieren, pero no cosas que no podamos cumplir”. expresó.
Este viernes, la protesta continúa en el edificio administrativo del CUCSH, con los alumnos esperando que más compañeros se sumen y que las autoridades escuchen sus demandas. La secuencia de hechos revela una comunidad estudiantil fracturada y un campus que enfrenta el reto de equilibrar la exigencia de participación y derechos con la seguridad y la operación de la universidad.
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