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La planta de jade, llamada también árbol del dinero o árbol de la fortuna, es una especie suculenta con gran relevancia en las creencias orientales. Sus hojas gruesas y redondeadas, similares a pequeñas monedas, la han convertido en un emblema de prosperidad, estabilidad y vibraciones positivas.
Especialistas en Feng Shui aconsejan colocar este ejemplar en zonas clave del hogar para activar su energía. Una de las áreas más recomendadas es el sector sureste, considerado en el mapa Bagua como el rincón de la prosperidad. Situarla en ese punto fortalece la atracción de recursos y favorece el crecimiento económico.
Otra ubicación muy popular es cerca de la entrada principal, preferentemente al costado izquierdo al ingresar. De esta manera, el jade capta y dirige las buenas energías que penetran en la casa, generando abundancia y nuevas posibilidades para los residentes. También resulta muy apropiado ubicarla en espacios de trabajo, como escritorios u oficinas, donde se relaciona con logros profesionales, inicio de proyectos y mayor rendimiento.
Aunque el árbol de jade es visto como un talismán natural, no cualquier sitio resulta conveniente. Los baños y áreas de lavado se relacionan en el Feng Shui con corrientes que arrastran la energía, lo que puede debilitar el Chi de la planta e impedir la llegada de la prosperidad. Tampoco es recomendable colocarlo en zonas oscuras o con demasiada humedad, como habitaciones o cocinas, ya que disminuye su fuerza y limita su significado de abundancia.
Para incrementar su influencia positiva, distintas prácticas tradicionales aconsejan añadir monedas doradas dentro de la maceta o amarrar listones rojos alrededor del tallo. Estos elementos, de acuerdo con la costumbre oriental, ayudan a “activar” la riqueza y favorecer nuevas posibilidades de progreso.
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