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La hiedra, que llama la atención por su aspecto decorativo y su gran resistencia, puede transformarse en un verdadero problema cuando comienza a extenderse por cercas, paredes o troncos. Su habilidad para trepar y sujetarse mediante raíces aéreas complica su eliminación, y si no se controla con rapidez, puede provocar daños estructurales y sofocar otras especies. Por esta razón, los especialistas recomiendan un método integral que vaya más allá de simplemente cortar sus ramas.
Lo primero es resguardar la seguridad personal. Esta planta posee compuestos que pueden causar irritación cutánea, por lo que resulta imprescindible emplear guantes resistentes, prendas de manga larga y, si se requiere, protección facial. Después, se aconseja trabajar por sectores, dando prioridad a las zonas más comprometidas. Mojar la vegetación antes de comenzar facilita que tallos y raíces cedan más rápido.
Los profesionales sugieren seccionar los tallos principales al nivel del suelo y, si están escalando un árbol, cortarlos aproximadamente a la altura de la cintura, dejándolos secar antes de retirarlos para no dañar la corteza. En el caso de muros o fachadas, conviene desprender las ramas con cuidado y utilizar utensilios como espátulas o cepillos de metal para quitar las raíces que permanecen adheridas.
Quitar solo lo que se ve no resuelve el problema. Para impedir que la hiedra vuelva a aparecer, es fundamental localizar y extraer la raíz central. Esto puede lograrse utilizando una herramienta angosta como un azadín o una horquilla de jardín, removiendo la tierra con cuidado y sacando cualquier resto que quede. En terrenos duros o compactos, una pequeña sierra manual resulta útil para cortar raíces gruesas.
Otra alternativa consiste en cubrir el área con una manta opaca y añadir encima trozos de corteza de pino, de modo que la planta no reciba luz ni oxígeno, provocando su muerte por falta de fotosíntesis. Asimismo, para prevenir nuevos brotes, se aconseja revisar de forma constante el lugar y eliminar de inmediato cualquier tallo que surja junto a la base.
Algunas personas optan por emplear vinagre blanco mezclado con agua para secar las hojas, o métodos como aplicar sal con agua directamente sobre los tallos recién cortados. También se aconseja no incorporar los restos al compost, ya que la hiedra es capaz de regenerarse incluso después de varias semanas. La mejor opción es llevar todo a un centro especializado en desechos orgánicos.
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