¿Planeas ir a Chichén Itzá este equinoccio? El dato que debes saber antes de comprar tu boleto
El equinoccio de primavera en Chichén Itzá ofrece un espectáculo único de luz y sombra en la pirámide de El Castillo, atrayendo a miles de visitantes cada año.

El equinoccio de primavera marca el inicio de la nueva estación y el final del invierno. En este momento, el sol se sitúa directamente sobre el ecuador y la duración del día y la noche es casi igual: 12 horas cada uno. La palabra “equinoccio” proviene del latín y significa precisamente “noche igual”.
En México, uno de los lugares más emblemáticos para celebrar este acontecimiento es Chichén Itzá, donde miles de visitantes se reúnen para presenciar un fenómeno único en la pirámide de El Castillo. Durante la tarde, alrededor de las 16:00 horas, la luz solar y las sombras proyectan la figura de una serpiente que parece descender por la escalinata. Este efecto, diseñado por los mayas hace más de mil años, muestra una serpiente de unos 120 pies de longitud que se une a la cabeza esculpida al pie de la pirámide.
Una experiencia que combina ciencia y tradición
El espectáculo del equinoccio en Chichén Itzá es considerado una muestra impresionante de la astronomía maya, su dominio de la geometría y la arquitectura monumental. La pirámide fue construida como un marcador del tiempo, capaz de señalar con precisión los cambios de estación.
El fenómeno puede observarse entre el 19 y el 23 de marzo, aunque la fecha exacta del equinoccio de primavera varía cada año. El efecto luminoso es más evidente el día oficial del equinoccio, lo que convierte la visita en una experiencia única. Además, la celebración coincide con festivales de primavera en distintas regiones de México y marca el cálculo de fechas importantes como la Semana Santa.
Equinoccio de otoño: otro espectáculo natural
Aunque el de primavera es el más popular, el equinoccio de otoño también se manifiesta en Chichén Itzá, entre el 22 y el 23 de septiembre. En esta ocasión, el fenómeno anuncia días más cortos, la caída de las hojas y el inicio de la temporada de cosecha.
Visitar Chichén Itzá durante cualquiera de los equinoccios es una experiencia de vida para muchos viajeros. Es un encuentro con la historia, la ciencia y la espiritualidad que los mayas dejaron como legado.
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