La forma correcta de lavar un cubrecolchón impermeable para evitar las manchas amarillas y que huela mal
Esto es lo que no te dicen las instrucciones, así debes lavar tu cubrecolchón para que no huela mal ni pierda su función.

A la hora de cuidar el lugar donde dormimos, muchas veces pensamos que basta con cambiar las sábanas y listo. Pero cuando compramos un cubrecolchón impermeable, solemos confiar en que será fácil de lavar y duradero. Sin embargo, la realidad es otra, ya que después de la primera lavada, pueden aparecer manchas amarillas o incluso un olor desagradable. Y no siempre es por el uso, sino por un error muy común al momento de lavarlo.
Este tipo de protectores requieren ciertos cuidados específicos para mantener sus propiedades intactas, especialmente su capacidad de ser impermeables y transpirables al mismo tiempo.
¿Cómo se deben lavar los cubrecolchones correctamente?
Aunque puede parecer una prenda más de la ropa de cama, el cubrecolchón impermeable tiene una estructura especial que no tolera cualquier tipo de lavado. Y si se lava como cualquier otro textil, se puede dañar su funcionalidad principal.
La clave está en evitar prácticas que afecten su membrana interna, ya que esta es la que permite que el protector cumpla su doble función, que es impedir el paso de líquidos y al mismo tiempo, permitir la circulación del aire. Cuando se utilizan productos incorrectos como el suvizante, esta capa puede deformarse o bloquearse, haciendo que el cubrecolchón deje de proteger como debería.
Esto explica por qué, tras algunas lavadas, deja de ser tan efectivo o comienza a presentar problemas como malos olores o acumulación de humedad.
¿Por qué se debe evitar el suavizante y cuál es la estructura del cubrecolchón?
Los cubrecolchones impermeables y transpirables cuentan con una capa de poliuretano con microporos. Estos microporos están diseñados para permitir el paso del aire, pero no del agua. Es decir, dejan “respirar” el colchón mientras lo protegen de líquidos. Sin embargo, el suavizante actúa tapando estos pequeños poros, lo que provoca que el material pierda su transpirabilidad.
Cuando esto sucede, el protector ya no permite la circulación del aire, lo que puede derivar en acumulación de humedad, aparición de manchas amarillas y malos olores. Además, al perder su estructura original, también disminuye su capacidad impermeable.
Pero tranquilo, cuidar un cubrecolchón impermeable no es complicado, pero sí requiere prestar atención a pequeños detalles que hacen toda la diferencia. Evitar el suavizante y no tratarlo como cualquier otra prenda puede ayudarte a prolongar su vida útil y mantener sus beneficios.
Así que ya lo sabes, se trata de algo que usamos todos los días sin pensarlo mucho, pero que impacta directamente en la calidad de nuestro descanso. Porque dormir bien no solo depende del colchón, sino también de cómo cuidamos cada elemento de nuestra cama.
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